Construyendo un nuevo jud?o



Construyendo
un nuevo judío
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¿Qué
clase de fe hace falta para que una persona esté dispuesta por propia
voluntad a someterse a esa clase de condiciones?
¿Cuál
debía ser la estructura de sus vidas en común?¿Quiere decir que deben
seguir viviendo en una sola habitación o pueden hacerlo en habitaciones
separadas? ¿Deberán los cuartos tener el mismo tamaño?
¿Cómo se compartirá el dinero? ¿Si no pueden comprar ropa para
todos quiere esto decir que no deben comprar para nadie? ¿Y qué pasa en
relación a la comida? ¿Quienes trabajan la tierra y necesitan más
fortaleza física deben recibir la misma cantidad de comida que aquellos
que cuidan de los niños? ¿Quién es el propietario de las cosas, de la
tierra, de los edificios, del equipamiento, de las camas, las duchas, la
comida?
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¿Quién
nos salvará del hambre?
¿Quién
nos proveerá pan en abundancia?
¿Y
quién nos dará leche para beber?
¿A
quién agradeceremos, a quién bendeciremos?
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Con
estas palabras abre J. N. Bialik este sencillo poema en el que expresa gran
parte de la esencia de la revolución que sacudió a miles de jóvenes judíos a
comienzos del siglo XX. En primer término el poema se hace eco de las
bendiciones judías tradicionales y lleva a pensar que Bialik concluirá
diciendo: ¡Agradezcamos a Dios! Pero concluye la estrofa diciendo
(Agradezcamos) al trabajo!
(Agradezcamos) a la faena!
Su
claro énfasis sobre el trabajo físico, sobre la agricultura y posteriormente
sobre la construcción lo sitúa (por lo menos espiritualmente) entre los jóvenes
judíos que se apartaban de su entorno de clase media o entre aquellos que
apenas lograban mantenerse a través
del comercio a mínima escala. Estos
jóvenes buscaban nuevos mundos en los que pudieran ser iguales a los campesinos
o los obreros industriales y luchar junto a ellos contra la opresión de la
riqueza y el poder. Encontrar esos mundos implicaba desechar los viejos.
La
lucha se centraba en la demanda de una redistribución masiva de la riqueza y el
poder. La clave del análisis, planteada por Karl Marx, sostenía que el mundo
está constituido básicamente por diferentes clases sociales, más que por
naciones, lenguas o culturas. La clase que poseía el mayor poder potencial, era
la clase trabajadora, compuesta
por los trabajadores de la industria y los campesinos, quienes realmente
producían. Ellos producían los alimentos, la ropa, el papel, las máquinas. En
retribución por su 12, 14, 16 horas de trabajo, durante siete días a la semana
recibían una suma irrisoria. Quienes se beneficiaban de la explotación física
y espiritual de los trabajadores eran los dueños de las fábricas y las tierras
y quienes tenían la posibilidad de llevar los productos a los mercados para
venderlos. De este modo aquellos que invertían el menor esfuerzo físico eran
quienes recibían el mayor beneficio. Más aún, había quienes como la realeza
y a nobleza, no trabajaban en absoluto y recaudaban fortunas. Las revoluciones
intentaban cambiar esta situación.
En
Rusia de finales del siglo pasado, la gran mayoría de los judíos estaban tan
desligados de la sociedad que estos cambios no los involucraban. De hecho, entre
1881 y 1920 los millones de judíos rusos no querían más que abandonar el país
y encontrar otros lugares donde simplemente poder vivir. Se dirigieron a los
EE.UU., a Inglaterra, a Sudamérica,
a Sudáfrica, a Canadá. Los que abandonaron Rusia fueron los fundadores de las
comunidades judías en esos países. Hubo otros, mucho menores en número que
optaron por involucrarse en los partidos políticos y organizaciones
revolucionarias en Rusia para intentar cambiar gradual o radicalmente el
sistema.
Había
también sionistas. Estos se preocupaban tanto por la forma en que la sociedad
debería de organizarse como por el futuro de los judíos. Obviamente estaban
influenciados por Karl Marx y otros pensadores socialistas, pero también lo
estaban por los profetas de Israel. Otros estaban inspirados por León Tolstoi,
el gran novelista, que veía en los campesinos, los simples trabajadores de la
tierra, el ideal humano puro. La manera en que comprendían su propio pasado judío
también determinaba:
Un
pueblo vivo posee invariablemente una gran mayoría de individuos para quien el trabajo es una segunda naturaleza. No así
entre nosotros. Hemos desarrollado una actitud de desprecio hacia el trabajo
manual, a tal punto que incluso entre los obreros hay quienes
trabajan por mera obligación y la esperanza constante de escapar a una “vida
mejor”.
A.D. Gordon
Para
comienzos del siglo XX muchos jóvenes eran motivados por el ejemplo de BILU o
de Ben Yehudá, por los escritos de Ajad Haam y otros muchos, por Yosef Vitkin, un maestro de la Galilea que 1907 hizo un
llamado desde Eretz Israel por un simple y valiente esfuerzo pionero:
Despierta,
Juventud de Israel! Acude a la ayuda de tu pueblo. Tu pueblo está postrado en
la agonía. Apresúrate a su lado. Uníos, disciplínate a ti mismo a vivir o
morir, olvida todos los preciosos vínculos
de tu infancia; déjalos atrás para siempre sin sombra de pesar y responde al
llamado de tu pueblo...
Un
llamado de este tipo dirigido a una juventud en un mundo que estaba cambiando
dinámicamente, estimulaba la imaginación. El llamado de Vitkin estaba dirigido
a una juventud judía que se enfrentaba en Rusia con serias dificultades económicas
que tenía ideas de justicia social y revolución, que se convertían en extraños
para sus propios padres y para su
entorno tradicional religioso y que aún recordaban (porque lo habían aprendido
de niños) el llamado de Dios a Abraham:
“Vete
de tu tierra, y de tu patria y de la casa de tu padre,
a la tierra que Yo te mostraré.” (Génesis 12: 1)
El
llamado de Vitkin fue electrizante, atrajo los sueños juveniles de cambio y
coincidió con la creciente violencia contra los judíos manifestada en los
pogroms de Rusia de 1905, que empujaba a los judíos a abandonar sus hogares.
Intentar
cambiar el mundo desde la Palestina de antes de la Primera Guerra Mundial era
una creencia casi tonta. Trasladarse allí pudiendo haber elegido otro lugar
(como lo hizo la mayoría) era un acto de inmadurez, de locura o ....
de fe pura. Uno de los nuevos inmigrantes era una joven , Sara Malkin,
quien simplemente confesó:
Hubo
dos ideas que me trajeron a este país. Una era que el objetivo del Sionismo es
vivir en Eretz Israel. La otra, que todos trabajarán y crearán y no serán parásitos,
y que en Eretz Israel araríamos la tierra.
Junto
con otros pioneros de la Segunda Aliá, Sara se dirigió rápidamente a una de
la colonias agrícolas ya establecidas: Petaj Tikva, cerca de Yafo, buscando
cualquier tipo de trabajo agrícola. Los veteranos se habían establecido
durante la Primera Aliá y no eran socialistas, no habían hecho una “religión
del trabajo”. Muchos de ellos eran observantes de los preceptos.
La mayoría de ellos procurando ganar lo más posible buscaban mano de
obra barata. Esto significaba invariablemente trabajo árabe. Sara Malkin tenía
la desventaja inicial de ser mujer.
Sólo
su voluntad de acero le permitió a Sara perseverar en su objetivo. Generalmente
realizó trabajos domésticos o trabajos físico leves que eran “apropiados
para una mujer” en las granjas y
hogares de otros, interrumpiendo su trabajo por la malaria y los períodos de
recuperación de ella. Pasó de granja en granja hasta que finalmente uno de los
colonos le permitió realizar su sueño: recolectar naranjas. Cuando el número
de jóvenes nuevos inmigrantes aumentó hacia 1905, Petaj Tikva, una pequeña
colonia después de todo, no pudo seguir proveyendo trabajo suficiente para
todos ellos. Sara y otro camaradas se trasladaron a la colonia de Rehovot,
fundada durante la Primera Aliá.
Sara
había escuchado acerca de una colonia de capacitación agrícola que la
Organización de Colonización Judía de Rothschild había establecido en
Sejera, en la Galilea. Viajó a Haifa y de allí comenzó su dificultosa
trayectoria hasta Sejera. Cuando pasó por el Lago de la Galilea (Kineret) el guía
le mostró un terrenos que había sido adquirido por el K.K.L. y que próximamente
debían ser trabajados. Sara quedó inmediatamente cautiva de ellos.
El
K.K.L fue fundado por la Organización Sionista de Hertzl y actuaba con el
dinero recolectado en el seno de las masas judías de todo el mundo en las
alcancías de metal azul. Este dinero era una especie de impuesto judío para
comprar y desarrollar las tierras en Eretz Israel. Sara entendió que si bien la
generosidad y la preocupación de Rothschild habían llevado al establecimiento
de varias colonias y granjas de capacitación como la de Sejera, estas
actividades no eran más que una variante de la Tzedaka. Por más importantes
que fueran no podían ser el camino principal por el que se financiaría la
construcción de la nación. Por otra parte, repartiendo la responsabilidad
financiera entre todos los judíos, el K.K.L. tornaba la empresa en literalmente
nacional - del pueblo entero.
Sara
se unió al primer pequeño grupo (el resto eran hombres) en el nuevo
establecimiento agrícola de la Organización Sionista y decidieron llamar al
lugar Kineret. Su descripción de las condiciones iniciales con las que se
encontró es desconcertante:
Nuestra
vivienda era la única pieza de la antigua ruina de la casa. No tenía ventanas,
techo ni piso. La habitación servía para todo y para todos, incluidas víboras
y escorpiones...
Dormíamos en el cobertizo al cual llegábamos por un agujero en la
pared. Nunca se nos ocurrió construir una escalera. Allí descansábamos sobre
una especies de alfombras después de un largo y ardiente día. No podíamos
descansar al mediodía, por que no había sombra en absoluto y adentro la
habitación era asfixiante.
¿Qué
clase de fe hace falta para que una persona esté dispuesta por propia voluntad
a someterse a esa clase de condiciones? Debe tratarse de una fe extraordinaria,
que surge de una concepción de vida más amplia que la del común de la gente.
Se trata de una creencia que dejaba atrás los objetivos personales de realización,
seguridad económica y progreso profesional. Sara Malkin fue sólo una de la
creciente cantidad de jóvenes idealistas pioneros que creían en la posibilidad
de cambiar el rumbo de la historia judía con sus propias manos. Creían que podían
transformarse en una nueva clase de judío: el Jalutz - un pionero judío.
Estos
jóvenes frecuentemente mantenían largas conversaciones ya entrada la noche, al
volver del trabajo: ¿Cuál debía ser la estructura de sus vidas en común? ¿Qué
significa “vivir juntos”? ¿Quiere decir que deben seguir viviendo en una
sola habitación o pueden hacerlo en habitaciones separadas? ¿Deberán los
cuartos tener el mismo tamaño? ¿Si
se trata de un matrimonio deberán tener una habitación el doble de grande? ¿Cómo
se compartirá el dinero? ¿Si no pueden comprar ropa para todos quiere esto
decir que no deben comprar para nadie? ¿Y qué pasa en relación a la comida?
¿Quienes trabajan la tierra y necesitan más fortaleza física deben recibir la
misma cantidad de comida que aquellos que cuidan de los niños? ¿Y en relación
a los niños? ¿Cómo pueden vivir en “casa” cuando en realidad no hay casa,
cuando todo y todos son hogar y familia? ¿Dónde vivirán los niños? ¿Quién
es el propietario de las cosas, de la tierra, de los edificios, del
equipamiento, de las camas, las duchas, la comida?
El
Kibutz, el asentamiento agrícola colectivo, sin duda una de las más grandes
creaciones sociales y económicas del espíritu humano, fue la respuesta práctica
a estas discusiones teóricas. El Kibutz cristalizó muchos de las ideas
centrales del Sionismo no como un sueño o una abstracción teórico sino como
una realidad. El ideal jalutziano se organizó en su forma primaria en el
Kibutz. La lucha por lograrlo, como lo atestigua la vida de Sara Malkin, no fue
fácil. Muchos jalutzim murieron por las enfermedades o alcanzados por las balas
de los francotiradores. Otros abandonaron el pionerismo - y el país - dándose
cuenta de la audacia y tal vez la imposibilidad de la empresa en la que se habían
embarcado.
¿Se
trató sólo de una amarga lucha? El carácter y la calidad de la aventura fue
registrada por otra pionera de la Segunda Aliá. Rajel Bluvstein, más conocida
como simplemente la poetisa Rajel:
|
¿Quizá
estas cosas no existieron nunca,
quizá
nunca
madrugué con la aurora en la huerta
para
trabajarla con el sudor de mi frente?
¿Nunca
en los largos y ardientes días
días
de la siega
desde
lo alto del carro de gavillas cargado
entregué
mi voz al canto?
¿Nunca
me purifiqué en el celeste tranquillo
y
en la candidez
de mi Kineret...?
¡Ay,
mi Kineret!,
¿Has
existido o habrá sido todo un sueño?
|
El
Movimiento Sionista continuó adquiriendo tierras. El influjo de jóvenes
pioneros que había comenzado antes de la Primera Guerra Mundial y cesado
durante los años de la guerra resurgió en los años veinte. Esta emigración
posterior, conocida como la Tercera Aliá, tuvo un carácter similar a la
Segunda: los 35.000 Jalutzim continuaron trabajando la tierra y desarrollando
asentamiento colectivos, así como construyendo carreteras.
La
Tercera Aliá tuvo lugar bajo el impacto de otro evento histórico, los británicos
habían conquistado Palestina de manos de los turcos y habían surgido
legendarias figuras militares: Allenby, Lawrence de Arabia. Poco antes de la
victoria final en 1918, Arthur Balfour, Ministro
de Relaciones Británico, firmó una declaración según a cual su gobierno:
...ve
con simpatía el establecimiento de un Hogar nacional para el Pueblo Judío en
Palestina, y no escatimará esfuerzos para facilitar el logro de este
objetivo...
Unos
años más tarde los británicos recibían de la Liga de las Naciones (la
organización internacional creada después de la Primera Guerra Mundial,
antecesora de la ONU) el Mandato sobre Palestina que les otorgaba el
reconocimiento internacional de su autoridad sobre Palestina. La Liga exigió a
los británicos:
El
Mandato será responsable de conducir al país a condiciones políticas,
administrativas y económicas tales que aseguren el establecimiento de un Hogar
Nacional Judío...
El
sueño de Hertzl “...de creas un hogar en Palestina para el Pueblo Judío
garantizado por el derecho público internacional”
había dado un significativo salto
adelante.
FUENTES
|
A
mi Patria
Rajel
No
te he cantado patria mía
ni
he glorificado tu nombre
con
historias de heroísmo
de
un sinnúmero de batallas;
sólo
un árbol - plantaron mis manos
en
las riberas de un Jordán silenciosos,
sólo
un sendero - hollaron mis pies
a
través de los campos.
Muy
pobre es por cierto,
lo
sé, madre mías,
muy
pobre es por cierto
la
ofrenda de tu hija;
sólo
una voz de alegría
en
un día de aflicción,
sólo
una furtiva lágrima
que
sube a los ojos.
|
|
Alrededor
de dos horas duró el camino a lo largo de la costa del Kineret hasta que
llegamos a un gran campamento de carpas en la ladera de la montaña. A los pies
de la
montaña se levantaban cientos de tiendas de campaña redonda, grises y blancas,
y junto al Kineret se encontraba una hilera de amplias esterillas que servía de
comedor para unas 500 personas o más...
La cocina, reino de las compañeras que cocinaban y lavaban los platos,
se encontraba al lado, en un viejo edificio de piedra de las antiguas termas de
Tiberíades. Allí trabajan alrededor de 30 muchachas, que cocinaban sopa en
unas ollas gigantes...
por la noche soplaba el viento de las montañas, que traía polvo y
arena, y por la mañana nos levantábamos cubiertos por el polvo y la arena
hasta que era imposible reconocernos. Durante las comida había en el comedor un
ruido ensordecedor. Cientos e jóvenes, en su mayoría procedentes de Rusia y de
Crimea, cantaban a viva voz marchas y canciones militares rusas y como acompañamiento
golpeaban con las cucharas en los platos de aluminio. La tierra se abría ante
sus voces cuando todos juntos comenzaban en coro a gritar "traed la
sopa" desde sus fuertes y sanas gargantas. Había mucho desorden y quien no
se adaptaba al ambiente general arrebatando su porción, volvía a su tienda de
campaña hambriento y sediento.
Recuerdos
de David Ofir, miembro de la Tercera Aliá
|
|
“¿Cómo
podemos evadirnos de tan anómala situación? ¿Es que realmente nos hallamos en
una situación absolutamente desesperante o cabe alentar alguna esperanza y
buscar la forma de realizarla?
El
obrero judío se planea estas preguntas que reciben diferentes respuestas, Hay
socialistas judíos que confían en la asimilación o en el progreso general de
la humanidad - que abrigan la firme convicción de que nuestra liberación
depende, en primer término de la ayuda nacional propia de las masas judías”.
Beer Borojov
|

Actividad
Nro. 1: Primer Sueño en Eretz Israel
Edad:
15 años en adelante
Duración:
1 hora
Objetivos:
Que los participantes:
-
conozcan la realidad de Eretz Israel a comienzos del siglo a través de la
vivencia de los inmigrantes de la segunda y tercera aliá y los problemas con lo
que se confrontaron.
-
comprendan el cambio revolucionario que implicó aliá para estos jóvenes
Recursos:
Una habitación amplia, preferiblemente a oscuras o con iluminación tenue de
velas. Música tranquila.
Colchonetas o almohadones.
Desarrollo:
Ejercicio de imaginación dirigida
*
Los participantes se sientan sobre los almohadones o colchonetas. Comunícales
que están por iniciar un viaje en barco.
*
Pide a los participantes que se acuesten boca arriba y que permanezcan en
silencio, mientras cierran los ojos y escuchan la música.
*
Pide que se concentren en ellos mismos y en el largo viaje que están
a punto de emprender.
*
Lentamente relata el cuento que traemos a continuación poniendo énfasis en las
partes más importantes.
*
Cuando termines el relato pide a los participantes lentamente retornar al lugar
y al momento actual y abrir los
ojos.
*
Otorga tiempo suficiente y pide a los participantes que se reúnan en grupos de
4 -5 participantes y que conversen entre sí acerca de la experiencia.
*
Reúne a todo el grupo en un sólo círculo e inicia el debate acerca de
la vivencia de los hombres y mujeres de la segunda y tercera aliá, y acerca de
cómo era Eretz Israel en ese momento.
Sugerencia
para el Relato:
El
barco se deslizaba lentamente por las azules aguas del Mediterráneo dejando atrás
Europa, con todo su pasado su cultura y su civilización, y nuestra mirada se
dirigía ahora adelante... hacia
Oriente... al encuentro con el
viejo y nuevo país.... Alteneuland,
como lo llamó Hertzl. Nuestro pasado queda atrás, los largos años de Galut...
y vamos a enfrentaron con nuestro futuro en Eretz Israel...
Ya
estamos cerca... ya se divisa en el
horizonte el litoral de Eretz Israel.
Nos
agrupamos en la proa emocionados, ansiosos exitados...
Jóvenes judíos, de distintos rincones del viejo mundo, judíos que
acuden al llamado de la reconstrucción del nuevo país. Y entre ellos me
encuentro yo. Agrupados en cubierta, abrazados unos a otros, cantamos las
canciones del retorno a Sión.
Y
Eretz Israel nos recibe con las primeras luces de un atardecer primaveral.
Tomo
mi equipaje y desciendo al bote que llevará a la costa, al puerto de Yafo.
Emocionado beso la tierra de mis antepasados y ya diviso a mis amigos que me
esperan. Juntos andamos por las calles de Yafo, feliz de encontrarme aquí. Por
otra parte confundido y extraño a mi alrededor: calles de una ciudad oriental,
sucias y pobres ruidos y aromas desconocidos...
y la presencia de los árabes... todo
muy lejano y extraño a mi cultura europea.
Llegamos
con mis amigos a un café, una especie de posada donde nos sentamos a descansar
y a refrescarnos con agua fresa y limonada.
El
lugar - pobre y extraño - está lleno de jóvenes judíos, jalutzim en ropa de
trabajo y la piel curtida por el sol. Hablan y discuten en yiddish, ruso, alemán...
En un rincón algunos cantan con nostalgia una canción rusa al compás de la
balalaica... En otro rincón
alguien lee un libro y una muchacha escribe algo que parece un diario...
Ya
es tarde - una clara noche de luna llena y nuestra carreta asciende por el
polvoriento camino en dirección a Petaj Tikva donde pasaré mi primera noche en
el país...
Cansado,
me sumo en mi primer sueño en Eretz Israel. Muchas imágenes irrumpen
en mi agitado sueño, pero una y otra vez hay una imagen dominante...
Me dirijo a esa persona tan importante para mi, me acerco, su presencia
es tan viva... y ya próximo
a él le pregunto ... una
pregunta que es de suma importancia...
Espero
su respuesta...
Los
primeros ruidos de la mañana irrumpen ...
Despierto...
lentamente... y ya no estamos en
Eretz Israel.... ya
regresamos a.... Despertamos
Sugerencia
de actividad: Si en tu organización existe un curso o jug de teatro te
sugerimos trabajar con los participantes la obra “La Noche del Veinte” de
Yoshua Sobol que trata acerca de la vida y los dilemas de los Jalutzim.

Actividad
Nro.2: ¿Cuáles son las prioridades?
Edad:
12 años en adelante
Duración:
Una hora y media
Objetivos:
Lograr que los participantes:
-analicen
y comprendan los desafíos del sionismo pionero
teniendo en cuenta la perspectiva
del pasado.
-expresen
sus opiniones acerca de los desafíos del pasado
Desarrollo:
*
Divide al grupo en subgrupos de 4 personas
*
Reparte a cada subgrupo la siguiente hoja de trabajo y pide que intenten
completarla de acuerdo a sus opiniones personales
*
Otorga tiempo para que cada grupo complete su hoja y luego reúne al grupo
nuevamente, pide a cada grupo que presente su lista de prioridades y compara
entre todos los resultados, tratando de analizar que es lo que reflejan las
diferencias en cuanto a las concepciones de los participantes.
*
Ahora, explica a los participantes que todas estas cosas de hecho se llevaron a
cabo y fueron respuesta a diferentes problemas con los que tuvo que enfrentarse
el sionismo (puedes ayudarte para el análisis con el material de la actividad
anterior).
Hoja
de Trabajo para los Participantes
Si
fueras un joven judío pionero que llegó a Palestina en 1910 y tuvieras la
posibilidad de decidir qué cosas son las más importantes de realizar para
asegurar el futuro establecimiento del Estado de Israel, ¿Qué cosas elegirías?
Tienes
a tu disposición 5.000.000 de liras eretzisraelíes para invertir en el país
en formación, decide junto a tus compañero cuanto invertirías en cada una de
estas áreas (puede decidir no invertir en alguna de ellas, pero necesariamente
debes invertir en por lo menos 5):
-Fortalecimiento
de la Organización del Movimiento Sionista
-Organización
de la Aliá por caminos legales e
ilegales.
-Establecimiento
de nuevas poblaciones: kibutzim, moshavim, ciudades en desarrollo.
-Renacimiento
del idioma y la cultura hebrea.
-Establecimientos
de escuelas e instituciones educativas para jóvenes.
-Establecimiento
de bancos y empresas financieras.
-Lucha
a favor del trabajo hebreo en todas las áreas de la sociedad: industria,
servicios, agricultura, construcción.
-Desarrollo
de la prensa hebrea independiente.
-Desarrollo
de rutas y medios de transporte.
-Lucha
política y militar por el establecimiento del Estado de Israel
Actividad
Nro.3: Los desafíos de hoy
Edad:
15 años en adelante
Duración:
Una hora y media
Objetivos:
Lograr que los participantes:
-
analicen y
comparen los desafíos del sionismo pionero de hoy tomando como trasfondo y
perspectiva los desafíos del pasado.
-
expresen
sus opiniones acerca de los desafíos actuales y en cuáles de ellos podrían
tomar parte de manera personal
Desarrollo:
*
Divide al grupo en subgrupos de 4 personas
*
Reparte a cada subgrupo la siguiente tabla de trabajo y pide que intenten
completarla de acuerdo a sus opiniones personales
|
Desafíos
|
Problemas
en el Pasado
|
Soluciones
en el Pasado
|
Problemas
Actuales
|
Posibles
Soluciones
|
|
Aliá
a Israel
|
Minoría
Judía
en Eretz Israel
Falta
de fuerza de trabajo judía
|
Organización
del Movimiento Sionista y organización
de la Aliá
por caminos legales e ilegales, para contrarrestar los efectos del Libro
Blanco
|
|
|
|
Colonización
|
Falta
de presencia judía
en la mayor parte del territorio de Eretz Israel
|
Establecimiento
de nuevas poblaciones (kibutzim, moshavim, ciudades en desarrollo)
|
|
|
|
Establecimiento
del Estado
|
Mandato
sobre Palestina, falta de soberanía
judía
sobre Eretz Israel
|
Lucha
política
y militar por el establecimiento del Estado de Israel
|
|
|
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