Construyendo un nuevo jud?o

Construyendo un nuevo judío

¿Qué clase de fe hace falta para que una persona esté dispuesta por propia voluntad a someterse a esa clase de condiciones?

 

¿Cuál debía ser la estructura de sus vidas en común?¿Quiere decir que deben seguir viviendo en una sola habitación o pueden hacerlo en habitaciones separadas? ¿Deberán los cuartos tener el mismo tamaño?  ¿Cómo se compartirá el dinero? ¿Si no pueden comprar ropa para todos quiere esto decir que no deben comprar para nadie? ¿Y qué pasa en relación a la comida? ¿Quienes trabajan la tierra y necesitan más fortaleza física deben recibir la misma cantidad de comida que aquellos que cuidan de los niños? ¿Quién es el propietario de las cosas, de la tierra, de los edificios, del equipamiento, de las camas, las duchas, la comida?

 

 

¿Quién nos salvará del hambre?

¿Quién nos proveerá pan en abundancia?

¿Y quién nos dará leche para beber?

¿A quién agradeceremos, a quién bendeciremos?

 

Con estas palabras abre J. N. Bialik este sencillo poema en el que expresa gran parte de la esencia de la revolución que sacudió a miles de jóvenes judíos a comienzos del siglo XX. En primer término el poema se hace eco de las bendiciones judías tradicionales y lleva a pensar que Bialik concluirá diciendo: ¡Agradezcamos a Dios! Pero concluye la estrofa diciendo (Agradezcamos)  al trabajo! (Agradezcamos) a la faena!

Su claro énfasis sobre el trabajo físico, sobre la agricultura y posteriormente sobre la construcción lo sitúa (por lo menos espiritualmente) entre los jóvenes judíos que se apartaban de su entorno de clase media o entre aquellos que apenas lograban mantenerse  a través del comercio a mínima escala.  Estos jóvenes buscaban nuevos mundos en los que pudieran ser iguales a los campesinos o los obreros industriales y luchar junto a ellos contra la opresión de la riqueza y el poder. Encontrar esos mundos implicaba desechar los  viejos.

 

La lucha se centraba en la demanda de una redistribución masiva de la riqueza y el poder. La clave del análisis, planteada por Karl Marx, sostenía que el mundo está constituido básicamente por diferentes clases sociales, más que por naciones, lenguas o culturas. La clase que poseía el mayor poder potencial, era la clase trabajadora,   compuesta  por los trabajadores de la industria y los campesinos, quienes realmente producían. Ellos producían los alimentos, la ropa, el papel, las máquinas. En retribución por su 12, 14, 16 horas de trabajo, durante siete días a la semana recibían una suma irrisoria. Quienes se beneficiaban de la explotación física y espiritual de los trabajadores eran los dueños de las fábricas y las tierras y quienes tenían la posibilidad de llevar los productos a los mercados para venderlos. De este modo aquellos que invertían el menor esfuerzo físico eran quienes recibían el mayor beneficio. Más aún, había quienes como la realeza y a nobleza, no trabajaban en absoluto y recaudaban fortunas. Las revoluciones intentaban cambiar esta situación.

 

En Rusia de finales del siglo pasado, la gran mayoría de los judíos estaban tan desligados de la sociedad que estos cambios no los involucraban. De hecho, entre 1881 y 1920 los millones de judíos rusos no querían más que abandonar el país y encontrar otros lugares donde simplemente poder vivir. Se dirigieron a los EE.UU.,  a Inglaterra, a Sudamérica, a Sudáfrica, a Canadá. Los que abandonaron Rusia fueron los fundadores de las comunidades judías en esos países. Hubo otros, mucho menores en número que optaron por involucrarse en los partidos políticos y organizaciones revolucionarias en Rusia para intentar cambiar gradual o radicalmente el sistema.

 

Había también sionistas. Estos se preocupaban tanto por la forma en que la sociedad debería de organizarse como por el futuro de los judíos. Obviamente estaban influenciados por Karl Marx y otros pensadores socialistas, pero también lo estaban por los profetas de Israel. Otros estaban inspirados por León Tolstoi, el gran novelista, que veía en los campesinos, los simples trabajadores de la tierra, el ideal humano puro. La manera en que comprendían su propio pasado judío también determinaba:

Un pueblo vivo posee invariablemente una gran mayoría de individuos  para quien el trabajo es una segunda naturaleza. No así entre nosotros. Hemos desarrollado una actitud de desprecio hacia el trabajo manual, a tal punto que incluso    entre los obreros hay quienes trabajan por mera obligación y la esperanza constante de escapar a una “vida mejor”.                                                                                                                                        A.D. Gordon                     

 

Para comienzos del siglo XX muchos jóvenes eran motivados por el ejemplo de BILU o de Ben Yehudá, por los escritos de Ajad Haam y otros muchos,  por Yosef Vitkin, un maestro de la Galilea que 1907 hizo un llamado desde Eretz Israel por un simple y valiente esfuerzo pionero:

Despierta, Juventud de Israel! Acude a la ayuda de tu pueblo. Tu pueblo está postrado en la agonía. Apresúrate a su lado. Uníos, disciplínate a ti mismo a vivir o morir, olvida todos los preciosos  vínculos de tu infancia; déjalos atrás para siempre sin sombra de pesar y responde al llamado de tu pueblo...

 

Un llamado de este tipo dirigido a una juventud en un mundo que estaba cambiando dinámicamente, estimulaba la imaginación. El llamado de Vitkin estaba dirigido a una juventud judía que se enfrentaba en Rusia con serias dificultades económicas que tenía ideas de justicia social y revolución, que se convertían en extraños para  sus propios padres y para su entorno tradicional religioso y que aún recordaban (porque lo habían aprendido de niños) el llamado de Dios a Abraham:

 “Vete de tu tierra, y de tu patria y de la casa de tu padre,  a la tierra que Yo te mostraré.” (Génesis 12: 1) 

 

El llamado de Vitkin fue electrizante, atrajo los sueños juveniles de cambio y coincidió con la creciente violencia contra los judíos manifestada en los pogroms de Rusia de 1905, que empujaba a los judíos a abandonar sus hogares.

 

Intentar cambiar el mundo desde la Palestina de antes de la Primera Guerra Mundial era una creencia casi tonta. Trasladarse allí pudiendo haber elegido otro lugar (como lo hizo la mayoría) era un acto de inmadurez, de locura o ....   de fe pura. Uno de los nuevos inmigrantes era una joven , Sara Malkin, quien simplemente confesó:

Hubo dos ideas que me trajeron a este país. Una era que el objetivo del Sionismo es vivir en Eretz Israel. La otra, que todos trabajarán y crearán y no serán parásitos, y que en Eretz Israel araríamos la tierra.

 

Junto con otros pioneros de la Segunda Aliá, Sara se dirigió rápidamente a una de la colonias agrícolas ya establecidas: Petaj Tikva, cerca de Yafo, buscando cualquier tipo de trabajo agrícola. Los veteranos se habían establecido durante la Primera Aliá y no eran socialistas, no habían hecho una “religión del trabajo”. Muchos de ellos eran observantes de los preceptos.  La mayoría de ellos procurando ganar lo más posible buscaban mano de obra barata. Esto significaba invariablemente trabajo árabe. Sara Malkin tenía la desventaja inicial de ser mujer.

 

Sólo su voluntad de acero le permitió a Sara perseverar en su objetivo. Generalmente realizó trabajos domésticos o trabajos físico leves que eran “apropiados para una mujer”  en las granjas y hogares de otros, interrumpiendo su trabajo por la malaria y los períodos de recuperación de ella. Pasó de granja en granja hasta que finalmente uno de los colonos le permitió realizar su sueño: recolectar naranjas. Cuando el número de jóvenes nuevos inmigrantes aumentó hacia 1905, Petaj Tikva, una pequeña colonia después de todo, no pudo seguir proveyendo trabajo suficiente para todos ellos. Sara y otro camaradas se trasladaron a la colonia de Rehovot, fundada durante la Primera Aliá.

 

Sara había escuchado acerca de una colonia de capacitación agrícola que la Organización de Colonización Judía de Rothschild había establecido en Sejera, en la Galilea. Viajó a Haifa y de allí comenzó su dificultosa trayectoria hasta Sejera. Cuando pasó por el Lago de la Galilea (Kineret) el guía le mostró un terrenos que había sido adquirido por el K.K.L. y que próximamente debían ser trabajados. Sara quedó inmediatamente cautiva de ellos.

 

El K.K.L fue fundado por la Organización Sionista de Hertzl y actuaba con el dinero recolectado en el seno de las masas judías de todo el mundo en las alcancías de metal azul. Este dinero era una especie de impuesto judío para comprar y desarrollar las tierras en Eretz Israel. Sara entendió que si bien la generosidad y la preocupación de Rothschild habían llevado al establecimiento de varias colonias y granjas de capacitación como la de Sejera, estas actividades no eran más que una variante de la Tzedaka. Por más importantes que fueran no podían ser el camino principal por el que se financiaría la construcción de la nación. Por otra parte, repartiendo la responsabilidad financiera entre todos los judíos, el K.K.L. tornaba la empresa en literalmente nacional - del pueblo entero.

 

Sara se unió al primer pequeño grupo (el resto eran hombres) en el nuevo establecimiento agrícola de la Organización Sionista y decidieron llamar al lugar Kineret. Su descripción de las condiciones iniciales con las que se encontró es desconcertante:

 

Nuestra vivienda era la única pieza de la antigua ruina de la casa. No tenía ventanas, techo ni piso. La habitación servía para todo y para todos, incluidas víboras y escorpiones...  Dormíamos en el cobertizo al cual llegábamos por un agujero en la pared. Nunca se nos ocurrió construir una escalera. Allí descansábamos sobre una especies de alfombras después de un largo y ardiente día. No podíamos descansar al mediodía, por que no había sombra en absoluto y adentro la habitación era asfixiante.

 

¿Qué clase de fe hace falta para que una persona esté dispuesta por propia voluntad a someterse a esa clase de condiciones? Debe tratarse de una fe extraordinaria, que surge de una concepción de vida más amplia que la del común de la gente. Se trata de una creencia que dejaba atrás los objetivos personales de realización, seguridad económica y progreso profesional. Sara Malkin fue sólo una de la creciente cantidad de jóvenes idealistas pioneros que creían en la posibilidad de cambiar el rumbo de la historia judía con sus propias manos. Creían que podían transformarse en una nueva clase de judío: el Jalutz - un pionero judío.

Estos jóvenes frecuentemente mantenían largas conversaciones ya entrada la noche, al volver del trabajo: ¿Cuál debía ser la estructura de sus vidas en común? ¿Qué significa “vivir juntos”? ¿Quiere decir que deben seguir viviendo en una sola habitación o pueden hacerlo en habitaciones separadas? ¿Deberán los cuartos tener el mismo tamaño?  ¿Si se trata de un matrimonio deberán tener una habitación el doble de grande? ¿Cómo se compartirá el dinero? ¿Si no pueden comprar ropa para todos quiere esto decir que no deben comprar para nadie? ¿Y qué pasa en relación a la comida? ¿Quienes trabajan la tierra y necesitan más fortaleza física deben recibir la misma cantidad de comida que aquellos que cuidan de los niños? ¿Y en relación a los niños? ¿Cómo pueden vivir en “casa” cuando en realidad no hay casa, cuando todo y todos son hogar y familia? ¿Dónde vivirán los niños? ¿Quién es el propietario de las cosas, de la tierra, de los edificios, del equipamiento, de las camas, las duchas, la comida?

 

El Kibutz, el asentamiento agrícola colectivo, sin duda una de las más grandes creaciones sociales y económicas del espíritu humano, fue la respuesta práctica a estas discusiones teóricas. El Kibutz cristalizó muchos de las ideas centrales del Sionismo no como un sueño o una abstracción teórico sino como una realidad. El ideal jalutziano se organizó en su forma primaria en el Kibutz. La lucha por lograrlo, como lo atestigua la vida de Sara Malkin, no fue fácil. Muchos jalutzim murieron por las enfermedades o alcanzados por las balas de los francotiradores. Otros abandonaron el pionerismo - y el país - dándose cuenta de la audacia y tal vez la imposibilidad de la empresa en la que se habían embarcado.

 

¿Se trató sólo de una amarga lucha? El carácter y la calidad de la aventura fue registrada por otra pionera de la Segunda Aliá. Rajel Bluvstein, más conocida como simplemente  la poetisa Rajel:

 

¿Quizá estas cosas no existieron nunca,

quizá nunca madrugué con la aurora en la huerta

para trabajarla con el sudor de mi frente?

 

¿Nunca en los largos y ardientes días

días de la siega

desde lo alto del carro de gavillas cargado

entregué mi voz al canto?

 

¿Nunca me purifiqué en el celeste tranquillo

y en la candidez de mi Kineret...?

¡Ay, mi Kineret!,

¿Has existido o habrá sido todo un sueño?

 

El Movimiento Sionista continuó adquiriendo tierras. El influjo de jóvenes pioneros que había comenzado antes de la Primera Guerra Mundial y cesado durante los años de la guerra resurgió en los años veinte. Esta emigración posterior, conocida como la Tercera Aliá, tuvo un carácter similar a la Segunda: los 35.000 Jalutzim continuaron trabajando la tierra y desarrollando asentamiento colectivos, así como construyendo carreteras.

 

La Tercera Aliá tuvo lugar bajo el impacto de otro evento histórico, los británicos habían conquistado Palestina de manos de los turcos y habían surgido legendarias figuras militares: Allenby, Lawrence de Arabia. Poco antes de la victoria final en 1918, Arthur Balfour,  Ministro de Relaciones Británico, firmó una declaración según a cual su gobierno:

...ve con simpatía el establecimiento de un Hogar nacional para el Pueblo Judío en Palestina, y no escatimará esfuerzos para facilitar el logro de este objetivo...

 

Unos años más tarde los británicos recibían de la Liga de las Naciones (la organización internacional creada después de la Primera Guerra Mundial, antecesora de la ONU) el Mandato sobre Palestina que les otorgaba el reconocimiento internacional de su autoridad sobre Palestina. La Liga exigió a los británicos:

 

El Mandato será responsable de conducir al país a condiciones políticas, administrativas y económicas tales que aseguren el establecimiento de un Hogar Nacional Judío...

 

El sueño de Hertzl “...de creas un hogar en Palestina para el Pueblo Judío garantizado por el derecho público internacional”  había dado un significativo salto adelante.  

 

   

 

 

FUENTES

 

A mi Patria

               Rajel

 

No te he cantado patria mía

ni he glorificado tu nombre

con historias de heroísmo

de un sinnúmero de batallas;

sólo un árbol - plantaron mis manos

en las riberas de un Jordán silenciosos,

sólo un sendero - hollaron mis pies

a través de los campos.

 

Muy pobre es por cierto,

lo sé, madre mías,

muy pobre es por cierto

la ofrenda de tu hija;

sólo una voz de alegría

en un día de aflicción,

sólo una furtiva lágrima

que sube a los  ojos.

 

 

 

 

Alrededor de dos horas duró el camino a lo largo de la costa del Kineret hasta que llegamos a un gran campamento de carpas en la ladera de la montaña. A los pies de  la montaña se levantaban cientos de tiendas de campaña redonda, grises y blancas, y junto al Kineret se encontraba una hilera de amplias esterillas que servía de comedor para unas 500 personas o más...  La cocina, reino de las compañeras que cocinaban y lavaban los platos, se encontraba al lado, en un viejo edificio de piedra de las antiguas termas de Tiberíades. Allí trabajan alrededor de 30 muchachas, que cocinaban sopa en unas ollas gigantes...  por la noche soplaba el viento de las montañas, que traía polvo y arena, y por la mañana nos levantábamos cubiertos por el polvo y la arena hasta que era imposible reconocernos. Durante las comida había en el comedor un ruido ensordecedor. Cientos e jóvenes, en su mayoría procedentes de Rusia y de Crimea, cantaban a viva voz marchas y canciones militares rusas y como acompañamiento golpeaban con las cucharas en los platos de aluminio. La tierra se abría ante sus voces cuando todos juntos comenzaban en coro a gritar "traed la sopa" desde sus fuertes y sanas gargantas. Había mucho desorden y quien no se adaptaba al ambiente general arrebatando su porción, volvía a su tienda de campaña hambriento y sediento.  

                               Recuerdos de David Ofir, miembro de la Tercera Aliá

 

“¿Cómo podemos evadirnos de tan anómala situación? ¿Es que realmente nos hallamos en una situación absolutamente desesperante o cabe alentar alguna esperanza y buscar la forma de realizarla?

El obrero judío se planea estas preguntas que reciben diferentes respuestas, Hay socialistas judíos que confían en la asimilación o en el progreso general de la humanidad - que abrigan la firme convicción de que nuestra liberación depende, en primer término de la ayuda nacional propia de las masas judías”.   

                                                                                  Beer Borojov

 

 

 

 

 

 

   

 

 

Actividades

 

 

 

Actividad Nro. 1: Primer Sueño en Eretz Israel

 

Edad: 15 años en adelante

Duración: 1 hora

Objetivos: Que los participantes:

- conozcan la realidad de Eretz Israel a comienzos del siglo a través de la vivencia de los inmigrantes de la segunda y tercera aliá y los problemas con lo que se confrontaron.

       - comprendan el cambio revolucionario que implicó aliá para estos jóvenes

 

Recursos: Una habitación amplia, preferiblemente a oscuras o con iluminación tenue de velas.  Música tranquila.  Colchonetas o almohadones.

 

Desarrollo:   Ejercicio de imaginación dirigida

* Los participantes se sientan sobre los almohadones o colchonetas. Comunícales que están por iniciar un viaje en barco.

* Pide a los participantes que se acuesten boca arriba y que permanezcan en silencio, mientras cierran los ojos y escuchan la música.

* Pide que se concentren en ellos mismos y en el largo viaje que están  a punto  de emprender.

* Lentamente relata el cuento que traemos a continuación poniendo énfasis en las partes más importantes.

* Cuando termines el relato pide a los participantes lentamente retornar al lugar y al momento actual y  abrir los ojos.

* Otorga tiempo suficiente y pide a los participantes que se reúnan en grupos de 4 -5 participantes y que conversen entre sí acerca de la experiencia.

*  Reúne a todo el grupo en un sólo círculo e inicia el debate acerca de la vivencia de los hombres y mujeres de la segunda y tercera aliá, y acerca de cómo era Eretz Israel en ese momento.

 

 

Sugerencia para el Relato:

 

El barco se deslizaba lentamente por las azules aguas del Mediterráneo dejando atrás Europa, con todo su pasado su cultura y su civilización, y nuestra mirada se dirigía ahora adelante...   hacia Oriente...  al encuentro con el viejo y nuevo país....   Alteneuland, como lo llamó Hertzl. Nuestro pasado queda atrás, los largos años de Galut...   y vamos a enfrentaron con nuestro futuro en Eretz Israel...

 

Ya estamos cerca...  ya se divisa en el horizonte el litoral de Eretz Israel.

Nos agrupamos en la proa emocionados, ansiosos exitados...   Jóvenes judíos, de distintos rincones del viejo mundo, judíos que acuden al llamado de la reconstrucción del nuevo país. Y entre ellos me encuentro yo. Agrupados en cubierta, abrazados unos a otros, cantamos las canciones del retorno a Sión.

Y Eretz Israel nos recibe con las primeras luces de un atardecer primaveral.

Tomo mi equipaje y desciendo al bote que llevará a la costa, al puerto de Yafo. Emocionado beso la tierra de mis antepasados y ya diviso a mis amigos que me esperan. Juntos andamos por las calles de Yafo, feliz de encontrarme aquí. Por otra parte confundido y extraño a mi alrededor: calles de una ciudad oriental, sucias y pobres ruidos y aromas desconocidos...   y la presencia de los árabes...  todo muy lejano y extraño a mi cultura europea.

Llegamos con mis amigos a un café, una especie de posada donde nos sentamos a descansar y a refrescarnos con agua fresa y limonada.

El lugar - pobre y extraño - está lleno de jóvenes judíos, jalutzim en ropa de trabajo y la piel curtida por el sol. Hablan y discuten en yiddish, ruso, alemán... En un rincón algunos cantan con nostalgia una canción rusa al compás de la balalaica...   En otro rincón alguien lee un libro y una muchacha escribe algo que parece un diario...

Ya es tarde - una clara noche de luna llena y nuestra carreta asciende por el polvoriento camino en dirección a Petaj Tikva donde pasaré mi primera noche en el país... 

Cansado, me sumo en mi primer sueño en Eretz Israel. Muchas imágenes irrumpen  en mi agitado sueño, pero una y otra vez hay una imagen dominante...   Me dirijo a esa persona tan importante para mi, me acerco, su presencia es tan viva...    y ya próximo a él le pregunto ...   una pregunta que es de suma importancia...

Espero su respuesta...

Los primeros ruidos de la mañana irrumpen ...

Despierto...  lentamente... y ya no estamos  en Eretz Israel....    ya regresamos a.... Despertamos

 

 

 

Sugerencia de actividad: Si en tu organización existe un curso o jug de teatro te sugerimos trabajar con los participantes la obra “La Noche del Veinte” de Yoshua Sobol que trata acerca de la vida y los dilemas de los Jalutzim.

 

   

 

 

Actividad Nro.2: ¿Cuáles son las prioridades?

 

Edad: 12 años en adelante

Duración: Una hora y media

Objetivos: Lograr que los participantes:

-analicen y comprendan los desafíos del sionismo  pionero teniendo en cuenta la   perspectiva del pasado.

-expresen sus opiniones acerca de los desafíos del pasado        

 

    

Desarrollo:

* Divide al grupo en subgrupos de 4 personas

* Reparte a cada subgrupo la siguiente hoja de trabajo y pide que intenten completarla de acuerdo a sus opiniones personales

* Otorga tiempo para que cada grupo complete su hoja y luego reúne al grupo nuevamente, pide a cada grupo que presente su lista de prioridades y compara entre todos los resultados, tratando de analizar que es lo que reflejan las diferencias en cuanto a las concepciones de los participantes.

* Ahora, explica a los participantes que todas estas cosas de hecho se llevaron a cabo y fueron respuesta a diferentes problemas con los que tuvo que enfrentarse el sionismo (puedes ayudarte para el análisis con el material de la actividad anterior).

 

 

Hoja de Trabajo para los Participantes

 

Si fueras un joven judío pionero que llegó a Palestina en 1910 y tuvieras la posibilidad de decidir qué cosas son las más importantes de realizar para asegurar el futuro establecimiento del Estado de Israel, ¿Qué cosas elegirías?

 

Tienes a tu disposición 5.000.000 de liras eretzisraelíes para invertir en el país en formación, decide junto a tus compañero cuanto invertirías en cada una de estas áreas (puede decidir no invertir en alguna de ellas, pero necesariamente debes invertir en por lo menos 5):

 

 

-Fortalecimiento de la Organización del Movimiento Sionista

-Organización de la Aliá  por caminos legales e ilegales.

-Establecimiento de nuevas poblaciones: kibutzim, moshavim, ciudades en desarrollo.

-Renacimiento del idioma y la cultura hebrea.

-Establecimientos de escuelas e instituciones educativas para jóvenes.

-Establecimiento de bancos y empresas financieras.

-Lucha a favor del trabajo hebreo en todas las áreas de la sociedad: industria, servicios, agricultura, construcción.

-Desarrollo de la prensa  hebrea independiente.

-Desarrollo de rutas y medios de transporte.

-Lucha política y militar por el establecimiento del Estado de Israel

 

 

 


Actividad Nro.3: Los desafíos de hoy

 

Edad: 15 años en adelante

Duración: Una hora y media

Objetivos: Lograr que los participantes:

-         analicen y comparen los desafíos del sionismo pionero de hoy tomando como trasfondo y  perspectiva los desafíos del pasado.

-          expresen sus opiniones acerca de los desafíos actuales y en cuáles de ellos podrían tomar parte de manera  personal           

 

Desarrollo:

* Divide al grupo en subgrupos de 4 personas

* Reparte a cada subgrupo la siguiente tabla de trabajo y pide que intenten completarla de acuerdo a sus opiniones personales

 

Desafíos

Problemas en el Pasado

 Soluciones en el Pasado

Problemas Actuales

Posibles Soluciones

Aliá a Israel

Minoría Judía en Eretz Israel

 

Falta de fuerza de trabajo judía

Organización del Movimiento Sionista y organización de la Aliá por caminos legales e ilegales, para contrarrestar los efectos del Libro Blanco

 

 

Colonización

Falta de presencia judía en la mayor parte del territorio de Eretz Israel

Establecimiento de nuevas poblaciones (kibutzim, moshavim, ciudades en desarrollo)

 

 

Establecimiento del Estado

Mandato sobre Palestina, falta de soberanía judía sobre Eretz Israel

Lucha política y militar por el establecimiento del Estado de Israel