Parashat Ekev
Parashat
Ekev
¿QUE
ES LO QUE EL SEÑOR TU DIOS PIDE DE TI,
SINO
(SOLAMENTE) QUE TEMAS AL SEÑOR TU DIOS?
Por
Nejama Leibowitz
Y
ahora oh Israel, qué es lo que el Señor tu Dios pide de ti, sino solamente que
temas al Señor tu Dios,
que
andes todos Sus caminos y que Le ames
y
que sirvas al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma;
10,12
que
guardes los mandamientos del Señor y Sus estatutos
que
Yo te prescribo hoy, para provecho tuyo. 10, 13
Los
conceptos "amor" y "temor" que se repiten frecuentemente
en las Parshiot Veatjanan y Ekev, son presentados allí como el fin último del
hombre sobre la tierra, cuyos actos y deberes a cumplir, son solamente etapas
preparatorias y medios para alcanzar tal fin. Por tal razón estos conceptos no
se dan a ser enseñados y explicados en una ni en varias lecciones. Ya hemos
rozado el concepto de "amor" en la lección anterior. En ésta nos
referimos al concepto "temor", que aparece como un requerimiento
anterior al "amor".
La
relación entre estos dos requerimientos, el de temer y amar, es un poco confusa
y compleja, pareciendo contradictoria a primera vista. Pero lo paradójico de
estos dos requerimientos ya lo han señalado con anterioridad nuestros Sabios,
en el Midrash Tanaim:
"No
existe amor donde hay temor, ni temor donde hay amor, salvo con relación a
Dios".
Pero
la expresión: "¿Qué es lo que el Señor tu Dios pide de ti, sino
solamente que temas al Señor tu Dios?" es de difícil y extraña comprensión.
Puesto que el pronombre interrogativo "qué" entraña un diminutivo.
Como por ejemplo:
¿Qué
viene a ser el hombre para que tengas de él memoria? Tehilim 8, 5
¿Qué
viene a ser el hombre, para que Tú lo magnifiques? Job 7, 17
¿Cuál
es mi fortaleza para esperar aún?
Job 6, 11
Nuestros
Sabios expresan su asombro (Berajot 33 b):
"Qué
es lo que el Señor pide de ti, sino solamente que temas ... ": ¿acaso el
temer a Dios es algo tan insignificante?
Y
allí mismo encontrarnos la siguiente respuesta:
Ciertamente,
para Moshé, el temer a Dios es algo insignificante, y como lo dijo Rabí Janina
supongamos que a alguien le solicitan en préstamo un objeto importante, y lo
posee, lo considera como algo insignificante, pero a otro que le solicitan algo
insignificante y al no poseerlo, le parece algo muy importante.
Pero
esta respuesta aún no satisface, ya que muchos la rebaten preguntando:
¿Cómo
es posible que el gran maestro Moshé, el más grande de todos los Sabios, y
bella expresión de la perfección humana, mida a las masas humanas con su
propia vara?
¿Acaso
no sabía Moshé que lo que resulta insignificante para él, para la mayoría de
la gente es algo que se encuentra en la cumbre de la perfección humana y que
solamente en el esfuerzo unido de todas las facultades anímicas, puede el
hombre, luego de agotadora labor, comenzar a acercarse a dicha meta? ¿Y sobre
un grado tan importante puede hablarse en el estilo de "qué es lo que el
Señor pide de ti, ... solamente que temas . . ."? ¿Es acaso apropiado
hablar de tan elevada categoría en estilo diminutivo: "qué"?
Creemos
que pueden explicarse todas estas preguntas, por intermedio de un mejor
conocimiento de la personalidad de Moshé, de quién fue dicho:
Y
el varón Moshé era muy modesto, más que todos los hombres que había sobre la
faz de la tierra. Bamidbar 12, 3
Y
quizás, por ello, no conoció la distancia enorme que lo separaba de todos los
demás, ni se percató de la diferencia entre lo exigido a él, y lo exigido a
los demás.
Sin
embargo, distinta es la explicación dada por Rambán considerando
insignificante la exigencia, aún para todos los demás hombres:
"¿Qué
es lo que el Señor tu Dios pide de ti? . . ." está relacionado con el
final del versículo: "Para tu provecho", entendiéndolo de esta
manera: El no exige de ti ningún sacrificio para Su provecho, sino para el
tuyo, en el sentido del versículo (Job 35, 7): "Si eres justo, ¿qué Le
das, o qué toma El de tu mano?", todo es para tu bien.
En
otras palabras, la facilidad o la dificultad de una exigencia se mide de
acuerdo con el sacrificio implícito en su cumplimiento. Pero si el hombre
comprende lo que le dice la Torá en estos dos versículos:
.
. Qué es lo que el Señor tu Dios pide de ti,
sino
solamente que temas al Señor ...
10, 12
y
que guardes los mandamientos del Señor ...
para
provecho tuyo.
10, 13
y
que el temer, amar y servir, con todo corazón y alma, y que el cumplir los
preceptos, no significan un sacrificio, una concesión, sino el verdadero bien -
entonces, llegar a temer a Dios, le resultará muy fácil.
Otra
explicación de nuestros versículos nos presenta Rabí Yosef Albo en el
"Séfer Ha-ikarim" (Libro de los Principios) 3, 31, que comienza
citando la pregunta de Talmud Berajot:
...plantearon
una pregunta acerca de este versículo. Dijeron: "¿Es el temor tan pequeña
cosa"? Y la respuesta fue: "¡Sí, para Moshé es realmente una pequeña
cosa!". La respuesta no es satisfactoria. Pues el contendiente puede decir
que no es correcto que el acaudalado diga al pobre que nada tiene: "Sólo
te pido mil monedas de oro". Para un pobre es una enormidad y muy
dificultoso el conseguir mil monedas de oro. No es correcto que el hombre rico
hable así. Más bien es absurdo.
Y
para responder a esta pregunta, profundiza en la comprensión del versículo,
por lo que citaremos su respuesta a pesar de ser extensa.
El
objetivo que el alma es capaz de alcanzar mientras reside en el cuerpo mediante
el cumplimiento de los mandatos de la Torá, no es otro que la adquisición
permanente de una disposición a temer a Dios. Y cuando adquiere este atributo
del temor a Dios, el alma se ha elevado y está preparada para alcanzar la vida
eterna. De aquí la expresión en la Torá (Devarim 10, 20): "Al Señor tu
Dios temerás", que es al mismo tiempo un mandamiento especifico y un
principio general que abarca todos los mandamientos de la Torá o gran parte de
ellos. Porque el temer es la disposición que se adquiere mediante los
mandamientos de la Torá y es la más noble disposición que el hombre puede
adquirir, y puede ser adquirida sólo después de grandes penurias y
esfuerzos. El patriarca Abraham no fue denominado "temeroso de Dios"
hasta que hubo salido airoso de sus pruebas. Entonces fue dicho acerca de él
(Bereshit 22, 12): "Pues ahora conozco que tú eres temeroso de
Dios", es decir que has alcanzado el más noble carácter que un hombre
puede alcanzar en este mundo a fin de merecer la vida en el mundo por venir. Por
esta razón la Torá llama la atención en muchos lugares a esta disposición,
(Vayikrá 19, 32) : ". . , y temerás a tu Dios, Yo soy el Señor";
(Devarim 6, 13): "Temerás al Señor tu Dios". Y debido a que es
extremadamente difícil alcanzar esta cualidad, y que no obstante puede ser
alcanzada mediante el cumplimiento de los mandamientos del Señor, dijo, con
tal razón, la Torá (Devarim 10, 12-13) : "Y ahora, oh Israel, ¿qué es
lo que el Señor tu Dios pide de ti, sino solamente que temas al Señor, tu
Dios, que andes en todos Sus caminos, y que Le ames, y que sirvas al Señor, tu
Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma; y que guardes los mandamientos
del Señor y Sus estatutos que yo te prescribo hoy, para provecho tuyo?".
La interpretación de este pasaje es la siguiente: Moshé está explicando al
pueblo la bondad extraordinaria de Dios. Es lógico, que para alcanzar la
perfección del alma debe el hombre temer a Dios, andar en Sus caminos, amarle y
servirle con todo el corazón y con toda el alma. Pero, ya que es muy difícil
alcanzar el grado requerido de temor, amor y adoración, de todo el corazón y
de toda el alma, facilitóle Dios al hombre, y en lugar de todo esto ordenóle
tan sólo guardar los estatutos de Dios y Sus mandamientos, y con esto será
alcanzado el grado de la disposición que se puede obtener mediante el servir
con todo el corazón y con toda el alma.
El
significado del mencionado pasaje será entonces el siguiente: Y ahora, oh
Israel, considera la maravillosa bondad de Dios. ¿Qué pide de ti? En lugar de
temer a Dios, en lugar de andar en Sus caminos y en lugar de amarle y en lugar
de servirle con todo tu corazón y con toda tu alma - todo lo que estás
obligado a hacer - te pide sólo que "guardes los mandamientos del Señor y
Sus estatutos que yo te prescribo hoy para tu provecho". Es decir: todo
esto es para tu provecho, pues cumpliendo los mandamientos de la Torá será
alcanzado el objetivo humano, que hubiera sido correcto que el hombre lo alcance
con gran labor y con enormes fatigas mediante el temer, el amar y el servir a
Dios de todo corazón y de todo alma.
Según
lo expuesto, el "temor a Dios" no es una exigencia de fácil
cumplimiento, "algo insignificante", por el contrario es una categoría
elevada, a la que Abraham llegó sólo después de atravesar todas las
pruebas. Pero, en realidad, Dios no requiere de nosotros un logro de tan elevado
grado. Ajustándonos a la explicación que R. Yosef Albo da a nuestro versículo,
Dios sólo exige de nosotros el cumplir Su voluntad en la conducta cotidiana; la
realización de la voluntad de Dios hora tras hora. El diario cumplimiento de lo
prescripto en la Torá nos conducirá poco a poco a esta elevada categoría
espiritual del temor a Dios.
En
lugar de la elevada categoría de la cual habló Rambam, y que luego de
alcanzarla el hombre "retrocederá temblando, lleno de temor y susto, ante
la evidencia de que es una criatura insignificante, baja y oscura, portadora
de una inteligencia liviana y minúscula, frente a la Fuente de la Sabiduría",
categoría que para alcanzarla son necesarias solamente, contemplación,
meditación y comprensión, R. Yosef Albo - en cambio - afirma, que el Señor sólo
nos pide realización. Realizar mandamientos, cumplir decretos, en una palabra,
vivir de acuerdo a la Torá.
Solamente
ello nos ha de conducir al elevado grado del "temor a Dios". De esta
manera se explica también la interpretación del Talmud: que para Moshé es
ello algo insignificante. R. Yosef Albo sigue diciendo:
Pero
de acuerdo a nuestra interpretación no hay dificultad alguna en la comprensión
del versículo en estudio. Dios no exige algo difícil de alcanzar. Pide tan sólo
el cumplimiento de los preceptos de la Torá, pues la cualidad del temor,
mediante la que se puede alcanzar la perfección humana es consecuencia del
cumplimiento de los preceptos de la Torá. Así también lo entendió David que
dijo (Tehilim 111, 10):
"El
temor del Señor es el principio de la sabiduría: de buen entendimiento son
aquellos que los hacen (Sus preceptos)". Quiso decir con ello que lo
principal de la sabiduría es alcanzar el "temor a Dios", pues la
palabra "réshit"
(=principio), tiene aquí el mismo significado que la expresión (Amos 6,6)
"con los ungüentos más selectos". Nuestros Sabios comentaron la
continuación: "De buen entendimiento son aquellos que los hacen".
Dijeron (Berajot 17a) : Está escrito "que los hacen", pero no está
escrito "que los estudian", para enseñarnos que el cumplimiento de
los mandamientos conduce al objetivo que prevé la inteligencia y que todos
están de acuerdo en que es el último fin del hombre.
El
versículo de Tehilim es citado como demostración que a este "buen
entendimiento" llegará el hombre, no por intermedio de la contemplación,
sino por medio de la acción. Ese "buen entendimiento" es precisamente
"lo principal de la sabiduría", y el autor del Séfer Ha-ikarim no
está de acuerdo en traducir "réshit" = comienzo, es decir etapa
primaria, grado preparatorio de la sabiduría, tras el cual se llegará a un
grado superior, sino como lo fundamental, principal y selecto de la sabiduría.
Como prueba que no existe más sabiduría que ésta, cita el versículo de Job,
donde el Señor mismo atestigua:
Y
dijo al hombre:
¡He
aquí que el temor del Señor es la sabiduría! 28,
28
Tomado
de: “Reflexiones sobre la Parasha”, Prof. Nejama Leibowitz, publicado por el
Departamento de Educación y Cultura Religiosa para la Diáspora de la
Organización Sionista Mundial, Jerusalén, 1986
Págs. Págs.
261-266