Hadraja - Formacion de lideres juveniles - Conceptos

Hadraja
- Formación
de líderes juveniles
Conceptos
1.- ¿Qué
Significa ser líder?
Siempre en los grupos
humanos (un club deportivo, una junta de vecinos, una sinagoga, un país) ha
sido necesario diferenciar tareas y responsabilidades, de manera que no todos
hagan lo mismo. Así los grupos pueden ser más eficientes en su funcionamiento
y hacer mejor uso de las distintas capacidades personales. Una de estas tareas
es la de ser líder.
Ser líder significa
acompañar al grupo y favorecer el crecimiento de cada uno de sus integrantes.
También significa guiar, orientar, dirigir una organización. El líder debe
conducir las actividades de su organización, ordenar y organizar su
funcionamiento y representarla ante otros (autoridades, instituciones, otras
tnuot, la Federación Juvenil Sionista, el CREJ, etc.). Como puede apreciarse,
el líder tiene más
responsabilidades en la organización que el resto de los miembros.
La
persona que es elegida para dirigir o liderar al grupo, generalmente tiene un
conjunto de cualidades y capacidades que lo hacen apto para ser un buen líder.
Igualmente, esa persona debe tener deseos y voluntad de desempeñar un papel de
mayor responsabilidad, lo cual,
muchas veces, significa sacrificios. En efecto, ser líder no es fácil. Al
estar al frente de la organización se tienen más obligaciones que los miembros
de base. Se está más expuesto a la crítica y se corren riesgos de diverso
tipo. Sin embargo, también se tienen satisfacciones importantes, como es la de
sentir que se está dando lo mejor de sí al servicio de la organización y del
movimiento juvenil.
2. ¿Qué
es Necesario para ser líder?
Creemos
positivo que los líderes tengan ciertas condiciones que los hacen ser mejores
en el desempeño de su labor. Entre estas condiciones podemos señalar las
siguientes:
-
Legitimidad en el cargo: que hayan sido libremente elegidos por su
organización.
-
Representatividad: que sepan interpretar a los miembros del grupo.
-
Vocación de servicio hacia la comunidad y la organización que
representa: esto quiere decir, que el líder está al servicio del grupo y no el
grupo a su servicio.
-
Capacidad de ejercer su cargo, en forma democrática: lo que significa,
no imponer sus puntos de vista, no pasar a llevar los acuerdos de la organización
y no permanecer eternamente en el cargo.
-
Como características personales debe ser carismático, tener la
capacidad de atraer y aglutinar a las personas y tener capacidad de oratoria.
3. Cuatro
Aportes Importantes de los líderes y dirigentes
Tal vez los aportes más
importantes que hacen los líderes son: promover la participación, organizar,
movilizar y educar.
a)
El liderazgo y la participación: El líder debe
facilitar la democracia y participación en el grupo. Algunas de las actividades
que lo pueden ayudar a promover la participación son: motivar y entusiasmar al
grupo a participar, a opinar y proponer ideas; facilitar la comunicación entre
sus integrantes, y tomar las decisiones considerando todas las opciones con los
elementos a favor y los elementos en contra.
b)
El líder como organizador:
La única manera de lograr los objetivos propuestos es por medio de una
organización permita unir las capacidades y voluntades de distintas personas
que tienen interese en común, es decir, que conforman el grupo al cual dirige.
A
veces la contribución de los líderes será
fomentar la creación de nuevas
organizaciones que posteriormente se independizarán del líder inicial. Se
trata de buenos "constructores " de grupos, que se dan cuenta de lo
que interesa a las personas
de cierto sector (jóvenes, parejas, universitarios, etc.) y buscan formas
eficientes para organizarse. Así los líderes contribuyen al fortalecimiento de
la comunidad judía a nivel general.
Otras
veces, los líderes hacen crecer las organizaciones existentes,
logrando que éstas funcionen mejor, que incorporen más gente y que sus
miembros se desarrollen a través de las actividades que se realizan. Se trata
de buenos "organizadores" que saben enfrentar adecuadamente los
conflictos, que ayudan a lograr unidad entre los miembros del grupo, que crean
una mística en torno a las acciones conjuntas y que hacen eficiente el quehacer
de la organización.
c)
El líder como movilizador: Los líderes
contribuyen también en la movilización, ayudando a buscar caminos para
solucionar problemas diversos que debe enfrentar todo organización comunitaria.
Muchos líderes son
buenos "movilizadores", lo que implica que saben activar a las
personas. Esto se debe a que tienen sensibilidad para captar lo que la gente está
dispuesta a hacer y conocen los problemas que tienen. Se trata de líderes que
inspiran confianza y credibilidad, porque las personas saben que no están
siendo manipuladas ni engañadas y que las acciones que realizan conducen a
soluciones de sus problemas.
Los
líderes también deben saber negociar, deben saber resguardar siempre los
intereses de sus representados, de manera que su intervención signifique un
avance para la organización y no un retroceso.
d)
El líder como educador: El líder no sólo
educa cuando promueve la capacitación de su organización en tal o cual tema,
también lo hace con su ejemplo. En efecto, las acciones y gestiones de los líderes
educa, forma y es un ejemplo a seguir para muchas más personas de las que
imagina. Un líder también es "educador" cuando fomenta espacios de
opinión en torno a distintas temáticas, porque ayuda a que las personas tengan
una actitud crítica y defiendan sus posturas con bases sólidas.
4.-
La participación: el Rol del líder
El
líder tiene una gran responsabilidad para que haya participación en la tnuá
y/o comunidad. Pero no basta con reconocer que la participación es importante,
el problema es cómo impulsarla concretamente.
Algunas
actitudes que facilitan la participación son: promover
una buena comunicación grupal y promover la participación en la toma de
decisiones.
Promover
una buena comunicación grupal
Uno
de los aspectos fundamentales para poder impulsar la participación es que
exista una buena comunicación entre los miembros del grupo. Una buena
comunicación ayuda a que las personas se sientan valoradas y se atrevan a
expresar sus opiniones en el grupo. Esto parece evidente, pero lo cierto es que
la comunicación entre las personas y entre las organizaciones no es fácil. En
los grupos son frecuentes los malos entendidos, los rumores, los problemas que
no se plantean en forma directa. Una buena comunicación en el grupo ayudará a
que exista un encuentro auténtico entre las personas, a intercambiar
experiencias y conocimientos y a enfrentar los conflictos de tal manera que el
grupo pueda crecer a partir de ellos.
La
comunicación dentro del grupo debe considerar, al menos, dos aspectos: la
capacidad de expresión y la actitud de escuchar.
LA
CAPACIDAD DE EXPRESION
Es
importante desarrollar la capacidad para expresarse pues así podemos hacer
comunicables nuestros pensamientos. Esta capacidad, por supuesto, deben
desarrollarla todos los integrantes del grupo, pues de esta manera será más fácil
participar en forma colectiva y podrán discutir con mayor claridad y propiedad.
Por otra parte, los líderes necesitan desarrollar su capacidad de expresión
para motivar a los integrantes de su organización ya que a menudo caen en la
rutina y en la falta de interés por participar. Los miembros no asumen sus
responsabilidades o bien lo hacen sin entusiasmo. Se pierde el sentido de lo que
se está haciendo y el grupo comienza a decaer.
Existen
esencialmente dos formas de expresarse al interior del grupo: la expresión
hablada y la expresión no hablada.
La
expresión hablada,
es la forma más común que tenemos para llegar a otra persona. Con las
palabras expresamos nuestras ideas, sentimientos, dudas o deseos. La primera
instancia de expresión hablada es la conversación. Conversamos en nuestra
casa, en el grupo, con los vecinos, en el trabajo. Cuando necesitamos llegar a
un número mayor de personas, recurrimos a la reunión.
Sin
embargo, no todo se dice a través de las palabras. También nos expresamos a
través de los gestos del rostro, el movimiento de nuestras manos o las posturas
de nuestro cuerpo. También, el hecho de no asistir a las actividades del grupo
puede ser una forma de expresión: aquí puede manifestarse una falta de
motivación o algún problema personal que nos impide la participación. A todo
esto lo llamamos la
expresión no hablada.
La
expresión no hablada agrega a las palabras información e incluso puede
modificar lo que se quiere decir a través del lenguaje oral. Por ejemplo, el
rostro fruncido junto a las palabras "estoy de acuerdo" pueden
significar en realidad que "no estoy de acuerdo en absoluto" o
"estoy obligado a aceptarlo".
Ahora
bien, para que el líder y los miembros de la organización puedan desarrollar
estas formas de expresión es importante tomar en cuenta algunos aspectos tales
como:
El
Mensaje:
Es lo más importante para expresarse y comunicarse con las personas. Lo primero
que hay que considerar dentro del mensaje son los contenidos; en otras palabras,
es necesario tener claro lo que se va a decir. Cuando se quiere exponer algo es
útil comenzar con una introducción en que se explique cual será el tema que
se abordará. Luego seguir con los argumentos que fundamenten ese mensaje.
Finalmente, es importante que los que escuchan se vayan con una idea clara de lo
que se quería decir. Para ello, es conveniente hacer un resumen al terminar la
exposición.
Otro
aspecto fundamental del mensaje se refiere al lenguaje. No se trata aquí de
hablar con un vocabulario complicado. Lo importante del lenguaje es
"llegar" a la gente, poder interpretarla con lo que se está diciendo.
No se le puede hablar igual a un grupo de señoras, a un grupo de jóvenes o a
un grupo de representantes comunitarios. Aquí es muy necesaria la sensibilidad
del expositor para captar lo que sienten y piensan las personas a quienes se
dirige.
El
uso de la voz:
Es otro factor de gran importancia para la expresión hablada. Especialmente en
reuniones donde hay muchas personas. Un primer aspecto a tener en cuenta, es la
claridad de lo que se dice y en esto, una buena modulación de las palabras es
necesaria para hacerse escuchar correctamente. Otro aspecto que hay que tener
presente es el volumen de la voz. Para ello hay que pensar siempre que la
persona que está más lejos de la sala debe escuchar claramente. Para tener un
buen volumen, de voz hay que saber respirar llenando el estómago de aire. Sacar
la voz sólo desde la garganta, puede provocar afonía o daño de las cuerdas
vocales.
También
es importante que la entonación de la voz sea dinámica. Si se quiere resaltar
algo es conveniente aumentar el volumen. Si el grupo se nota cansado o desatento
se puede variar la entonación, evitando la monotonía de la voz.
La
Expresión corporal:
La expresividad del cuerpo es fundamental cuando se está hablando a un grupo.
Ser expresivo ayuda mucho a captar la atención de los oyentes. Hay algunos
recursos que se pueden usar para esto. Por ejemplo, mover las manos y los
brazos, caminar por la sala, mirar a cada persona.
La
expresividad puede desarrollarse: los juegos, las dinámicas, los ejercicios
corporales, los sketchs y el teatro sirven de mucha ayuda.
Otro
elemento es la "soltura del cuerpo" que es muy importante para no
crear tensión en los que escuchan. Por ejemplo, una persona que al hablar está
tensa, le tiritan las rodillas, se le nublan las ideas, hace que el público esté
más preocupado de ella que de lo que está diciendo. La "soltura del
cuerpo" también puede ir mejorando. Los ejercicios de relajación son de
gran ayuda, aunque es necesario practicarlos regularmente.
Es
importante recordar que cuando exponemos no sólo exponemos el mensaje a través
de las palabras, sino también a través de los gestos y de la expresión del
cuerpo. En otras palabras, el mensaje no es sólo lo que se dice sino, cómo se
dice, es decir, el conjunto total de las expresiones que usamos para comunicar
una experiencia.
En resumen, la
expresión hablada y no hablada están estrechamente unidas. La expresión no
hablada puede contribuir mucho a que se produzca una verdadera comunicación
entre el que habla y los que escuchan.
LA
ACTITUD DE ESCUCHAR
Uno
de los aspectos más importante para facilitar la participación en un grupo es
la capacidad del líder para atender y escuchar. Para esto es necesario
considerar tanto las formas de expresión hablada como no hablada. La verdad es
que pocas veces se atiende y se escucha lo que los otros realmente quieren
decir. Por ejemplo, es común observar que se escucha una parte de lo que el
otro está diciendo y no la totalidad. Se cambia lo que el otro dice de acuerdo
al punto de vista propio. En otras palabras, "uno escucha lo que quiere oír'.
También
ocurre que se escucha sólo a algunas personas del grupo, generalmente, aquellas
que hablan mejor o que tienen mayor influencia. En cambio no se escucha con
atención a los más tímidos, a los que se expresan con menor claridad o a los
que tienen una opinión distinta o crítica. Otra situación bastante frecuente
es que se den opiniones apresuradas y se califique lo que se escucha en términos
de bueno o malo.
La
actitud de simplificar lo que la otra persona está diciendo también suele
darse. En estos casos se trata de tranquilizar al otro convenciéndolo de que lo
que dice no es tan grave ni tan importante. Finalmente, tampoco se escucha
cuando inmediatamente se dan consejos o soluciones frente al problema que se está
planteando.
Atender
y escuchar significa, entonces, tener la capacidad de recibir lo que el otro
quiere decir. Se trata de que nuestra primera reacción, frente a la persona que
expresa algo, no sea la de entregar nuestra propia visión o juicio, sino que
tratar de recibir tal cual lo que el otro está sintiendo o pensando.
Promover la
participación en la toma de decisiones
En
la vida de una organización continuamente se toman decisiones. Se está siempre
optando entre hacer una cosa u otra y de este modo se va definiendo el quehacer
real de la organización.
Suele
ocurrir que se toman las decisiones sin que todos den su opinión ya sea porque
no se consulta o por falta de interés de algunos participantes. El problema que
esto provoca es que cuando se toma la decisión los que no han participado en
ella tienden a restarse.
Al
líder le corresponde jugar un rol muy importante en la forma cómo se tomen las
decisiones. Su papel será conducir este proceso y preocuparse de que los
miembros de la organización participen activamente en él.
La
conducción en la toma de decisiones
Cuando
se va a tomar una decisión en una organización, en primer lugar se deben
elegir los aspectos concretos que serán discutidos. No siempre será posible
decidir sobre todo. La selección de uno o dos aspectos facilita la participación
y puede ayudar a llegar a acuerdos concretos y posibles.
Es
necesario dejar claras las alternativas que están en juego y promover que los
participantes den argumentos para apoyar una u otra.
El
líder debe facilitar la participación de todos confrontando la opinión de
unos con la de otros, promoviendo que todos escuchen y destacando las opiniones
más significativas.
Es
importante mostrar que decidir algo significa tomar una opción y que cualquier
opción tiene sus ventajas y sus costos. Tal vez lo más difícil es cuando se
producen desacuerdos. Pareciera que el grupo se estanca allí sin poder avanzar.
Es fundamental, en este caso, resaltar los acuerdos y dejar establecidos los
desacuerdos. Aclarar al grupo que no siempre se podrá estar de acuerdo en todo,
pero que es importante seguir trabajando juntos, a pesar de que existan
diferencias.
A
veces cuando se ve muy difícil tomar una decisión, ya sea porque no hay
suficiente información o porque el grupo no puede ponerse de acuerdo, es
conveniente postergarla y darse tiempo. Las decisiones apresuradas pueden traer
numerosos problemas a una organización.
Otros
elementos que deben estar presentes cuando se va a tomar una decisión son:
-
Entregar
la información necesaria.
-
Aprovechar
las experiencias que ha acumulado la organización. Considerar las
experiencias positivas que se han tenido y no repetir errores.
-
Considerar
los recursos humanos y materiales que se necesitan. Es decir, tomar
decisiones realistas y posibles de llevar a cabo.
-
Considerar
los objetivos más permanentes de la organización. No tomar decisiones que
vayan en contra de estos objetivos.
Formas
de tomar una decisión
Existen
diversos modos de tomar una decisión. Cada uno de ellos tiene sus ventajas y
problemas. Es importante analizar con el grupo la manera en que se tomará una
decisión de acuerdo a las circunstancias concretas. Veamos algunos ejemplos:
-
Decisión sin consulta: El líder, frente a un determinado problema, toma una
decisión sin consultar con la tnuá ni pedirle su opinión. Hay situaciones en
que una decisión de este tipo puede ser necesaria. Por ejemplo, cuando es
necesario tomar una decisión urgente y no alcanza a consultar a la hanagá/hanalá/mazkirut.
En estos casos, la decisión sin consulta está respaldada por la legitimidad
del líder, que ha sido escogido democráticamente y por la delegación que en
él se ha hecho para cumplir determinadas funciones. En cambio habrá otras
situaciones en que el líder abuse del poder que le ha otorgado la organización
y decida muchas cosas importantes por su cuenta. Este caso corresponde a una
forma de conducción autoritaria donde no se da ni se promueve la participación.
-
Decisión por consenso: La hanagá/hanalá/mazkirut llega a un acuerdo común
tras haberse quedado con los argumentos más convincentes.
-
Decisión por voto de mayorías: Se organiza una votación en la cual la
alternativa elegida por la mayoría se convertirá en la decisión de la tnuá.
El mayor problema que tiene esta modalidad es que habrá una minoría que no
compartirá la decisión escogida, aunque el acuerdo es que la minoría debe
acatar la decisión tomada por la mayoría. Sin embargo, esto no resuelve el
problema, en la medida que no exista un compromiso ni convencimiento respecto a
la decisión que se ha tomado. La gran ventaja de este tipo de decisiones es que
puede hacerse en forma rápida. Y también, que puede ser una forma de resolver
una decisión cuando no hay consenso.
*BIBLIOGRAFÍA
“Formación
de Dirigentes” Material de Apoyo para la conducción de organizaciones / cide
(Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación) – piie
(Programa Interdisciplinario de Investigación en Educación) –
Santiago de Chile - Junio 1989.