Bush, Saddam y después

 

 

Bush, Saddam y después

 

Sonrían, se viene la guerra

 

Por Marcelo Kisilevski

 

 

 

Más que los poco probables misiles de Saddam Hussein, la preocupación de los israelíes es por "el día después". Si habrá paz con los palestinos o no, si seguirá el terrorismo islámico en nuestras ciudades o no, si la economía seguirá dejando gente en la calle, o si se abrirá una nueva página en nuestra historia en este rincón del mundo.

 

Nos hemos mudado a un nuevo apartamento justo a tiempo, aquí en Jerusalem. Donde estábamos, no sólo nos faltaba un cuarto para Nadav, el adolescente de la familia. Ya dos años hacía que dormía con su hermanito Shoam, y también Mai, llegada hace ocho meses, vino a superpoblarle aún más la intimidad. Y no sólo el cuarto de trabajo, en el sótano, se había vuelto un lugar inhóspito. Una grieta dejaba pasar el agua de las abundantes lluvias que nos bendijeron este año, benditas sean, y la nieve de Jerusalem realmente nos dejó duros. La computadora y demás aparatos eléctricos del estudio se morían por electrocutarnos.

 

Pero no. Lo más importante es que no teníamos "mamad", siglas de "merjav memugán diratí", ("espacio protegido apartamental"). Se trata del cuarto sellado que ya viene incluido en la construcción. Desde la Guerra del Golfo I, la ley ordena que cada vivienda nueva que se construye incluya un cuarto hermético para el caso de un futuro ataque con armas químicas y/o biológicas. Ahora vivimos en un apartamento construido en la nueva era, y escribo estas líneas en mi bendito "mamad". Que Nadav tenga por fin su cuarto, que a mí no me chirrien los dedos de frío cuando tecleo o que Shoam diga "boker tov" (buen día) todos los días desde la ventana a los elefantes y las jirafas en el Zoológico Bíblico que está enfrente, todo éso es lo de menos. Ahora sólo nos faltan 60 litros de agua mineral y baterías para las linternas y la radio a transistores. Entonces seremos felices.

 

Hasta podremos hospedar gente. Nadav ha propuesto postergar una vez más su adolescencia dedicando su cuarto para que se lo alquilemos a tías, primos o amigos que, pobres, viven en Tel Aviv, Raanana, Haifa o Natania. Es cierto que, desde la Guerra del Golfo I, ya no queda mal tener miedo. La gente no tiene problema en decir que se muda por un tiempo a Jerusalem o a Eilat, a casa de parientes o en bonitos cuartos alquilados en kibutzim. No es un asunto de cobardía asumida, después de tanto mito de valentía a toda prueba. Se trata más bien de una realidad más sana en la que, primero, es legítimo temer. Segundo, si Israel no va a reaccionar, nada puede hacer uno ni es una gran hazaña servir de blanco en el tiro al pato de Saddam Hussein. Por supuesto, he rechazado el plan de Nadav: no podía permitir que me dejara apenas una comisión por conseguir a los inquilinos.

 

 

¿EN QUE ES MALA LA GUERRA?

 

El mundo parece creer que lo volcado anteriormente refleja de veras el estado de ánimo nacional. Es decir, Israel pareciera ser el único país ansioso por que esta guerra privada de George W. Bush comience de una buena vez, y por éso uno se toma todo ésto en broma.

 

Sin embargo, la gente aquí, sin entrar en histeria, está preocupada, lo que no se puede decir de los franceses que ladran su preocupación por el pobre Saddam acorralado. El humor no es más que la vieja forma judía de enfrentar la tragedia.

 

Los israelíes, además, discuten. Es cierto que se da un fenómeno de "medios de comunicación cooptados", donde quien opine contra la guerra es considerado un fenómeno marginal digno –paradójicamente- de salir en los diarios. Pero, a pesar del ambiente general de la necesidad de desarmar a Saddam de algún modo, no todos opinan que la guerra es el camino. Por supuesto, no hay muchos israelíes contentos con el precio que este país podría llegar a pagar si fallaran todas las estimaciones, las precauciones y los misiles Jetz, e Israel llegara a ligar misiles no convencionales.

 

Hay disidentes en Israel que salen a la calle a manifestar contra la guerra, y hay políticos que escriben en el mismo tono. Iosi Sarid no es un político muy de moda en Israel de estos días de violencia. Como líder del frente de izquierda pacifista Meretz fue perdiendo altura, de 13 diputados que el frente había obtenido en 1992, a apenas 10 en 1999, de donde saltó en picada a apenas seis bancas en la Knesset actual. Sarid renunció como líder del partido, pero no lo abandonó como líder de su bancada.

 

En la última edición del viernes de Iediot Ajaronot, el diario más leído del país en el día que más se leen diarios aquí, Sarid dice que no es cuestión de hacerse los tontos: el Medio Oriente e Israel estarán mejor sin Saddam Hussein. La pregunta que él se plantea es cuál será el precio a pagar. Para él, dicho precio no se reduce solamente a las vidas humanas, como ocurre con muchas corrientes reduccionistas. Sarid mira más bien hacia las consecuencias geopolíticas de la verdadera guerra, es decir la librada entre Estados Unidos y Europa.

 

Según el político, que intenta mirar más allá del "nos sacamos de encima los Scud", la ONU está en vías de desmantelarse por inútil, aún antes de ser disparado el primer misil teledirigido contra Bagdad. En los últimos años la organización internacional sirvió para contener ciertos procesos, y ahora el mundo volverá a ser un caos.

 

Con la ONU, también corre peligro la OTAN, la Organización del Tratado del Atlántico Norte. En ella eran socios, precisamente Estados Unidos y sus aliados en Europa. Qué ha quedado del pacto es algo difícil de ver. Es un alejamiento que no se veía desde la Segunda Guerra Mundial y que no preanuncia nada bueno. Cualquier aventurero del tipo Bin Laden, Khadafy, etc., se regodean ahora de lo que ha logrado provocar su par Saddam. Hasta aquí Iosi Sarid.

 

La guerra es también mala para Israel. En la batalla entre Estados Unidos y Europa, los norteamericanos salen debilitados, y Europa sale fortalecida. No es que Europa sea totalmente antiisraelí. Tal vez lo es en la retórica, pero el balance comercial entre el Viejo Continente e Israel sigue siendo alto. Y aún si no fuera así, un frente unido entre EE.UU. y Europa es necesario para impulsar en el próximo capítulo el proceso de paz. Si éstos llegan a esa instancia enfrentados, Israel y los palestinos pueden verse de nuevo convertidos en soldaditos de plomo de una guerra ajena, como lo fueron durante la Guerra Fría.

 

 

¿QUE NOS ESPERA?

 

El profesor Shlomo Avineri, de la Universidad Hebrea de Jerusalem ha citado a Marx, que a su vez citaba a Hegel cuando decía: "La guerra es la madre de todas las cosas, de las buenas y de las malas". Para el eminente profesor de ciencias políticas, toda guerra abre un período de incertidumbres inmensas, y ninguna guerra ha terminado como sus iniciadores, aún los más planificados, lo habían previsto. Por éso no es recomendable lamentarse de antemano, mucho menos festejar la retirada de la escena de Sadam Hussein ni soñar con un mundo sin terrorismo antes de ser disparado el primer tiro.

 

En cuanto a los escenarios a nivel local, por ejemplo, cualquier predicción es adivinación pura. Está claro que el Medio Oriente sin Saddam será un lugar mejor para vivir. Y como dijera un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, ser un régimen que apoya el terrorismo ya no será lo mismo después de derrotado Saddam. Pero, primero, no es obvio que Saddam vaya a caer. Pocos se han detenido a pensar qué ocurrirá con el terrorismo en la región si Saddam, y como quedará la figura de Yasser Arafat, si el dictador iraquí vuelve a quedar en pie en su poder.

 

Segundo, aún si cae, el desarrollo posterior entre Israel y los palestinos no está claro. Por un lado, Arafat ha vuelto a premiar con dinero a las familias de los terroristas. Ello se enmarca en los dinámicos cambios políticos que tienen lugar en la Autoridad Palestina. Arafat teme perder su asidero en la calle palestina, ante el nombramiento de Majmud Abbas (Abu Mazen) como Primer Ministro. Por otro, dicho nombramiento parece ya destrabar todo el proceso diplomático. Estados Unidos ha anunciado su disposición a invitarlo a visitar a Bush (que se ha negado sistemáticamente a ver a Arafat) en la Casa Blanca, y Europa ha dado su beneplácito, tanto al nombramiento como a la invitación eventual de Washington. El Mapa de Rutas, la versión bushiana para el proceso de paz entre Israel y los palestinos, parece estar por salir al camino.

 

Del lado israelí en la lectura de los posibles escenarios, se enfrentan el Shabak (Servicio de Seguridad General, el servicio secreto interno israelí) y el ejército. Para el Shabak, a pesar del probable nombramiento de Abu Mazen como Primer Ministro, Arafat no desaparecerá de la escena. No tendrá poder para frenar el terrorismo pero aún podrá influir en sus dimensiones. Para el servicio secreto, no hay evidencias de que con la guerra se vaya a producir una reacción en cadena que lleve a un recambio en la estructura del liderazgo palestino que conduzca a un cese del fuego y un diálogo político. El terrorismo no depende sólo de Arafat, y por ende su alejamiento o su neutralización política, no garantizan el fin del terrorismo contra Israel. Tampoco podrá su alejamiento evitar que influya con control remoto en los acontecimientos en los territorios.

 

Para Tzahal, y también para la clase política, en cambio, la guerra traerá nuevos vientos a la región: el mundo árabe cambiará su modo de ver el terrorismo, y también los palestinos. A tal punto, que tanto el ejército como el gobierno ven la oportunidad de que hayan cambios contundentes en el liderazgo palestino que abran oportunidades de paz y de reanudación de relaciones, por ejemplo, con países de Africa del Norte y el Golfo Pérsico. En Tzahal consideran que fue el operativo "Muro de Defensa" lo que impulsó al círculo íntimo de Arafat a tratar de deshacerse de él elegantemente. El primer fruto es justamente el nombramiento de Abu Mazen como premier. Tanto ésto como el discurso de Bush de junio y su Mapa de Rutas colocan a israelíes y palestinos en una encrucijada donde deberán tomar decisiones cruciales. Por éso, en Tzahal, y en la mesa de Sharón, son optimistas: en pocos días vendrá la neutralización de Arafat, el cese del fuego, el proceso de paz reanudado y la recuperación económica. En resúmen, la guerra nos traerá la felicidad, mire usted… En pocas semanas sabremos quién profetizó mejor el futuro: si el Shabak o Tzahal...

 


El Departamento para la Educación Judía Sionista - La Central  Pedagógica 

Director General: Dr. Motti Friedman
Editor Responsable: Eliahu Shaul
Directora de Sitio Web: Esther Carciente

Asesoría Educativa: Raquel Orensztajn

Director del Sitio Web en Español: Meir ben Gabriel Tuvy

 


Patrocinado por

El Programa Conjunto para la Educación Judía de la Agencia Judía para Israel

y el Ministerio de Educación y Cultura del Estado de Israel


Actualizado:21 de Marzo, 2003


Terms and Conditions of Use of the Website
Copyright © 1992 - 2008 The Department for Jewish Zionist Education. All rights reserved.
The e-mail addresses @jajz are being discontinued
To Contact Us, Click and Choose Educational Helpdesk under Category