Asimismo,
quienes llevan a cabo las plantaciones pueden tomar parte activa en la configuración
del paisaje y en la preservación de la naturaleza israelí. Cuando un niño
observa el crecimiento de un árbol, sus esperanzas y deseos refuerzan su sensibilidad
hacia el medio ambiente y aumentan su sensación de pertenencia al país.
La
costumbre de las plantaciones data de poco tiempo atrás, y se inició con las
motivaciones modernas de quienes se establecían en el país.
En
tiempos del antiguo ishuv, la población judía se concentraba en las
“cuatro tierras”, es decir, las cuatro ciudades sagradas: Jerusalén, Safed,
Tiberíades y Hebrón, y casi no existían reservas agrícolas para los habitantes
judíos. Con los inicios de la colonización agraria judía se compraron tierras
en todo el país con el objeto de desarrollar una agricultura hebrea. En aquel
tiempo se acuñó la frase “la redención de los suelos”, la agricultura se convirtió
en un valor y también nació la costumbre de efectuar plantaciones en Tu Bishvat:
en 1904, el Prof. Otto Warburg propuso crear un fondo sionista para la plantación
de olivos en las tierras redimidas por el KKL. Ese mismo año murió Biniamín
Zeev Herzl y se decidió dedicar el “Fondo de los Olivos” a la plantación de
un bosque en homenaje a su memoria. En 1907-1908 se empezó a plantar árboles
en tierras del KKL en la zona de Ben Shemen, en el sitio conocido hasta hoy
en día como “Bosque Herzl”. Un avance importante en este aspecto se produjo
gracias a la Organización de Maestros en la Tierra de Israel, que en 5665
(1905) declaró a Tu Bishvat como la fiesta de las plantaciones en todas las
escuelas del país, la que fue celebrada públicamente y anunciada a las comunidades
judías de la diáspora. De esta manera empezó la hermosa costumbre de las plantaciones
anuales en Israel, que se mantiene hasta el presente.
“Desde
la creación del mundo D’s no se ocupó inicialmente de otra cosa que no fueran
las plantaciones, tal como dice: ‘Y plantó D’s un jardín en el Edén’. También
vosotros, cuando entréis a la tierra, no os ocupéis inicialmente de otra cosa,
sino de las plantaciones. A éso se refiere el
versículo: ‘Y cuando viniéreis a la tierra y plantaréis’.” (Vaikrá Rabbá, 25)
EL MES DE SHVAT
De
acuerdo con el antiguo calendario hebreo que empieza a contar los meses desde
Nisán, Shvat es el undécimo mes; según el calendario hebreo tardío, que es
el que rige en la actualidad y que empieza el cómputo de los meses desde Tishrei,
Shvat es el quinto mes.
EL ORIGEN DEL NOMBRE Y SU SIGNIFICADO
Se
supone que el nombre del mes de Shvat proviene de la lengua acadia y que su
presunto significado es el de “azotar” (de la palabra shévet, vara),
en el mismo sentido que el conocido versículo “el que escatima la vara odia
a su hijo”. Esto se debe a las lluvias y vientos que azotan el país durante
este mes.
(Es
interesante señalar que en árabe la palabra shavat significa “azotar”).
Existe también otra interpretación, según la cual el nombre del mes proviene
de la palabra shivtut, que significa una rama joven, fresca y tierna,
para aludir al comienzo del follaje renovado y de los retoños nacientes).
EL SIGNO DEL MES: ACUARIO
Una
frase de nuestros sabios, de bendita memoria, afirma que “la mayor parte de
las lluvias anuales salen con Shvat”, en el sentido de que la mayor parte
de las lluvias ya ha caído, y por ello a partir del mes de Shvat el crudo
invierno queda atrás. Por éso, este mes simboliza la conclusión de la estación
invernal de las lluvias, y la abundancia de aguas pluviales estacionales aparece
en el zodíaco bajo el signo de Acuario.
“El
mundo es juzgado en cuatro momentos: en Pésaj por la cosecha; en Atzéret
[Shavuot] por los árboles; en Rosh Hashaná los seres humanos
desfilan ante Él en fila… y en Jag [Sucot] se lo juzga por el
agua.” (Mishná, Maséjet Rosh Hashaná, capítulo 1, mishná 2)
EL AÑO NUEVO DE LOS ARBOLES
En la Mishná, Maséjet Rosh Hashaná, dice lo siguiente:
“Hay cuatro comienzos de año: el primero de Nisán es el año
nuevo para el cómputo de los reyes y de las fiestas
de peregrinación; el primero de Elul es el año nuevo para el diezmo del ganado.
Rabbí Eleazar y Rabí Shimón dicen que es el primero de Tishrei. El primero
de Tishrei es el año nuevo para el cómputo de los años, la shemitá
y el iovel, para la plantación y los vegetales. El primero de Shvat
es el año nuevo de los árboles, según la escuela de Shamai; la escuela de
Hilel dice que es el quince de Shvat” (Capítulo 1, mishná 1)
La
actitud del calendario judío ante los fenómenos naturales y su relación con
las estaciones agrícolas del país nos resulta conocida a partir de lo que
dice la Torá con respecto a la fecha de Pésaj: “Guardarás el mes de la primavera”
(Deuteronomio 16:1). Por éso, lo que se dice del “árbol”
puede ser entendido también en un contexto estacional. El año nuevo de los
árboles aparece en la época del Segundo Templo como un hito en el eje temporal
hebreo, a fin de definir el año agrícola. Según la Torá (Números 18), los
hijos de Israel debían apartar la décima parte de los frutos de la tierra
para los levitas y los sacerdotes, que se dedicaban al culto sagrado (porque
no habían participado en la distribución de las parcelas, como las demás tribus).
De acuerdo con ésto, la Mishná estipuló qué debía hacerse con la producción
agrícola y si ésta debía ser considerada como parte del año agrícola saliente
o entrante. La Mishná hace referencia al “diezmo del ganado”, a la “plantación”
y a los “vegetales” que el dueño de la parcela debía apartar.
El
análisis de la Mishná nos indica que nuestros sabios dictaminaron que a partir
del 15 de Shvat, se considera que se puede apartar el diezmo de los frutos
del árbol en sazón. Los frutos en sazón que habían sido vistos en el árbol
antes de esa fecha pertenecen a la producción del año anterior, y por éso pueden ser destinados al pago del diezmo del año anterior.(Según el
diccionario de Even Shoshán, el término hebreo janatá significa la
primera maduración del fruto, inmediatamente después de la floración.)
“Tierra
pródiga en trigo, cebada, viás, higueras y granados; tierra de olivares, de
aceite y de miel” (Deuteronomio 8:8)
“Cuando
entréis a la tierra, os restituiré todo el bien, tal como dice: ‘Ahora H’
tu D’s te lleva a una tierra buena, una tierra de cursos de agua… una tierra
pródiga en trigo y cebada’…” (Midrash Tanjuma, Kedoshim, capítulo 7)
TU BISHVAT ANTES Y AHORA
En tiempos antiguos se solía celebrar las fiestas agrícolas
dos veces al año: en Tu Beav (el 15 de Av), a fines del verano, y en Tu Bishvat
(el 15 de Shvat), antes de la llegada de la primavera. La memoria cultural
del pueblo preservó el recuerdo de Tu Beav: “Rabí Shimón Ben Gamliel dijo:
Israel no ha tenido tiempos mejores que el 15 de Av e Iom Hakipurim,
cuando las hijas de Jerusalén salían vestidas de blanco a danzar en las viñas,”
(Maséjet Taanit)
A diferencia
de ello, no se han conservado testimonios de las ceremonias habituales en
Tu Bishvat. Una costumbre que tal vez ratifique la celebración de esta fecha
puede encontrarse en el hábito de los judíos de la diáspora de comer en ese
día, en sus respectivas comunidades, frutos provenientes de la Tierra de Israel.
La
costumbre de comer frutos de la Tierra de Israel en los diferentes países
cobró en las últimas generaciones un nuevo significado, que expresa la honda
añoranza que los judíos de la diáspora sentían por la Tierra de Israel, y
los anhelos de retornar a ella.
Con
el curso del tiempo, la costumbre de comer frutos se extendió a la realización
de una ceremonia estructurada y ordenada: el Séder de Tu Bishvat.
EL SEDER DE TU BISHVAT
En el siglo XV, los cabalistas
de Safed instituyeron el séder de la noche de Tu Bishvat, algunos de cuyos
componentes evocan al séder de la noche de Pésaj. El clima mágico y místico
de Safed y de sus cabalistas de aquellos tiempos imprimió en el séder un dejo
especial y confirió a la ceremonia un sentido cabalístico. La centralidad
de la Tierra de Israel y su importancia en el culto judío (el cumplimiento
de los preceptos que guardan relación con Israel) fueron enfatizados por los
cabalistas que devolvieron este día al foco de atención de la conciencia judía.
“Rabbí
Simlai interpretó lo siguiente: ¿Por qué razón Moshé Rabenu quería entrar
a la Tierra de Israel? ¿Acaso tenía que comer sus frutos, o saciarse de sus
bondades? Moshé dijo lo siguiente: Los hijos de Israel deben observar numerosos
preceptos, que sólo se cumplen en la Tierra de Israel.” (Sotá 14)
En
el curso del séder se beben cuatro copas, se comen las frutas con que la Tierra
de Israel ha sido bendecida y se intercalan bendiciones y comentarios rabínicos.
El séder es descrito en detalle en el libro cabalístico Pri Etz Hadar
(“El fruto cítrico”), que es una parte del libro Jemdat Haiamim (“El
tesoro de los días”), dedicado a las festividades judías. Las cuatro copas
de la noche de Tu Bishvat cambian gradualmente de color. La razón de ello
es interesante: así como la floración israelí cambia de colores y matices
desde el blanco (a partir de los meses de Elul y Tishrei, cuando florecen
la albarrana, el narciso, etc.) hasta el rojo intenso (como en los últimos
meses del invierno, con el florecimiento de las anémonas, los ranúnculos,
las amapolas y otras flores rojas), de la misma manera cambia gradualmente
el color de la copa de vino. Otra hipótesis lo atribuye al cambio del clima
invernal, simbolizado por el vino blanco (el letargo, la palidez, la nieve)
pasando por el rosado (el comienzo de la primavera y el florecimiento) hasta
llegar al verano. Al principio el color de la copa de vino es blanco; después,
el vino blanco se mezcla con un poco de vino tinto; la tercera copa es de
vino tinto mezclado con un poco de vino blanco y la cuarta copa es de vino
tinto solamente. Entre una copa y otra se comen y bendicen los frutos según
un orden predeterminado, y se comentan fragmentos de la Torá vinculados con
las loas a la Tierra de Israel, a las normas agrícolas relacionadas con ella,
a sus características naturales y condiciones climáticas peculiares.
SHABBAT SHIRA
El
sábado en que se lee Parashat Beshalaj, que es el que precede a Tu
Bishvat, es conocido como Shabbat Shirá. Esta parashá pone fin
al relato del Éxodo de Egipto y describe la apertura de las aguas del Mar
Rojo y el cruce de los Hijos de Israel por una zona seca en medio del mar.
El milagro de la revelación de D’s para salvar y redimir al pueblo de Israel
interviniendo en la naturaleza para modificar sus características inspiró
a los judíos a entonar un cántico ante D’s (El Cántico del Mar).
EL CANTICO DEL MAR ES ENTONADO COTIDIANAMENTE
La
importancia del milagro y su centralidad en la conciencia judía se ponen de
manifiesto en el hecho de que el cántico del mar es pronunciado todas las
mañanas después de Pesuké Dezimrá de la plegaria de Shajarit, durante
el año entero. El Libro del Zóhar atribuye a la entonación de este
cántico una cualidad especial, según la cual quien lo pronuncia cotidianamente
con auténtica intención tendrá el privilegio de entonarlo también en los tiempos
venideros. También se acostumbra que en el Brit Milá el mohel
y el padrino lo entonen alternadamente. Asimismo, en todas las comunidades
judías se lo recita el último día de Pésaj.
EL CANTICO DEL MAR
“Entonces entonaron Moshé y los Hijos de Israel este cántico a H’,
diciendo: Cantaré a H’ exaltando su grandeza, al caballo y el jinete arrojó
a la mar…”
El
cántico del mar expresa la idea de: “Y creyeron en H’ y en su siervo Moshé”.
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Actualizado: 12 de Diciembre, 2004