Tu hermano calla 

 

 

Tu hermano calla

Por Ethel Katz

Apenas una  semana antes de Iom HaAtzmaut es un poco difícil expresar los sentimientos en torno a este nuevo aniversario.  Los  ánimos no están para festejos, y, sin embargo, debemos alegrarnos y hasta agradecer por tener nuestro propio Estado.  El país está en guerra y el corazón está de luto. Una porción no pequeña de temor asoma cada mañana, en cada viaje, en cada movimiento. Al despedirse cada uno a sus obligaciones cotidianas, el padre del hijo, la esposa del marido, la despedida se torna tan real, tal vez  no sea esta vez el beso, o el “bye bye” de rutina, tal vez sea despedida para siempre. Todo entra en una proporción diferente.  Todo parece insignificante ante la muerte, cuando el país está en guerra.

De alguna manera hemos aprendido a vivir en esta sinrazón. Algunos más, otros menos, cada uno de acuerdo a sus fuerzas, a su carácter, a su historia, a su espíritu. Algunos prefieren rezar, otros manifestar, otros simplemente vivir, otros ver noticias 24 horas al día, otros no verlas. Otros esperan el teléfono que la traiga la voz del hijo, del padre, del esposo, movilizados en este momento en los diferentes frentes.

Sin embargo, en medio de este dolor hay un silencio que aprieta y no es el silencio ese de lo que no puede o quiere nombrarse ante tanto dolor, sino otra clase de silencio. El silencio de nuestros hermanos  en la diáspora...    La sangre de tu hermano clama desde la tierra, y, sin embargo, mi hermano calla.

Sí, en lo personal he recibido  lindas muestras de solidaridad que  valoro y agradezco, pero... ¿dónde están los judíos de la diáspora?.  Lejos estoy de considerar sencillas las relaciones entre los judíos de la diáspora y los de Israel y soy consciente también de los cientos de errores que  más de una vez ha realizado el establishment israelí con relación a  la diáspora. Soy consciente de las tensiones y las dificultades en este diálogo nacional, tan difícil a veces, para ambas partes. Sin embargo, el silencio es ensordecedor, es tan palpable. Parecería por momentos que la diáspora no entiende la complejidad de la situación o bien, que nosotros tampoco sabemos explicarla, convencidos que las imágenes de la muerte sembrada por los hombres-bombas, son suficientes para ello. No hablo ahora de política, sino de simple humanidad. Cuando dentro de una semana recordemos a los caídos en las guerras de Israel, deberemos agregar a los soldados caídos estas últimas semanas, deberemos agregar a los muertos en esta cadena de atentados irracionales.

Paradójicamente, como una demostración más de l fracaso de las instituciones, los líderes callan. Los viajes a Israel organizados institucionalmente se anulan. La gente sigue llegando a título personal,  para mostrar su solidaridad, para simplemente no cambiar los planes que tenían de venir a pasar Pesaj con la familia. En la ironía que sólo esas situaciones pueden presentar el Museo del Holocausto en Washington comunica oficialmente que su delegación  no participará de  la convención internacional  a realizarse a mediados de abril en Jerusalén. Sólo después que gran parte de los participantes decidieron participar de forma personal y no como representantes de la Institución, ésta revocó su decisión designando a aquellos que de cualquier modo vendrían como sus representantes.  Gran parte de las delegaciones a la Marcha de la Vida suspendieron su salida ya que decidieron no realizar el trecho de Israel debido a las razones de seguridad.  Sólo después de una semana seguida de agresiones la comunidad judía de Francia, salieron los judíos a la calles a manifestar su identificación con el Estado de Israel.

Bueno que en esta época los individuos tomen la iniciativa por encima de sus líderes. Triste que así sea. Triste que en un momento crucial para la existencia del Estado, que influirá, se quiera o no, sobre la vida de los judíos todos, los líderes nacionales aquí y allá no sepan elevarse al nivel del pueblo.  Triste que haya tanto silencio.  

De una manera insólita las brechas entre Israel y la diáspora se acortan, en la insensibilidad y el autismo de los líderes.

Parece que los ecos de bombazos y cañonazos que se escuchan al norte y al sur de  Jerusalén no alcanzan a  hacer vibrar las paredes de aquellos que no quieren oírlos. 

Parece que los mísiles que caen sobre el norte del país no alcanzan los oídos de aquellos que no quieren oírlos

Parece que algunos han elegido no ser parte de esta nueva bandeja de plata sobre la que será servido el Estado de Israel a las futuras generaciones. Otros no tienen la sensibilidad de ver, acompañar, solidarizarse con quienes por elección o por destino se han convertido en el “muro de defensa” de esta nueva realidad.    

La historia de las relaciones Israel-Diáspora ha sufrido cambios y modificaciones en los últimos 50 años. Tristemente marcada por las guerras de Israel, que en la mayoría presentaron un nuevo viraje.

Esta nueva guerra, esperemos que la primera y la última del siglo XXI representará una nueva vuelta de tuerca en estas complejas relaciones. Esperemos que sea en el sentido correcto. 

La sangre de tu hermano clama desde la tierra, dice el Génesis y agrega el poeta, “el resto se cuenta en la historia de Israel”.

volver al índice


El Departamento para la Educación Judía Sionista - La Central  Pedagógica 

Director General: Dr. Motti Friedman
Editor Responsable: Eliahu Shaul
Directora de Sitio Web: Esther Carciente

Asesoría Educativa: David Atmor

Director del Sitio Web en Español: Meir ben Gabriel Tuvy

 


Patrocinado por

El Programa Conjunto para la Educación Judía de la Agencia Judía para Israel

y el Ministerio de Educación y Cultura del Estado de Israel


Actualizado: 5 de mayo, 2005

 

 


Terms and Conditions of Use of the Website
Copyright © 1992 - 2008 The Department for Jewish Zionist Education. All rights reserved.
The e-mail addresses @jajz are being discontinued
To Contact Us, Click and Choose Educational Helpdesk under Category