Israel en tiempos de perplejidad - Marcelo Kisilevski

 

 

ISRAEL EN TIEMPOS DE PERPLEJIDAD

por Marcelo Kisilevski

 

La sociedad israelí entra a un nuevo año de existencia de su estado con sentimientos encontrados. Es el tercer Iom HaAtzmaut bajo el fuego atroz de la Intifada de Al Aqsa, y la gente en Israel parece haber dejado de pensar en términos políticos. Ahora sí, esta guerra toca las vidas, los miedos, los bolsillos y una vez más las vidas, de cada uno de los que vivimos aquí. Ya no se trata de entregar o no entregar los territorios. Se trata en cambio de no viajar más en ómnibus, de llevar a los chicos a la escuela en coche, de casa a la escuela y de la escuela a casa; se trata de que no se sale más, los amigos que vengan a casa. Se trata de que, una vez más, cada israelí comienza a conocer a alguien víctima de atentados, o a alguien que conoce a alguien. Se trata de ese estado de ánimo, en que la situación está mal y se siente que irá empeorando.

No es que los israelíes hayan dejado de decir qué es lo que hay que hacer. La sociedad israelí sigue dividida, tal vez incluso atomizada, como un hormiguero al que se le ha propinado un puntapié.

 

Mi amigo Horacio era de la izquierda, como la mayor parte de los latinoamericanos aquí. Con la Intifada empezó a ver desde la ventana de su casa los disturbios en la aldea árabe vecina. "Yo con los palestinos terminé, loco", me decía. "Les ofrecimos todo y ellos nada, están de la cabeza. Que se vayan al infierno".

 

Iarón, mi peluquero, complejiza con su modo simple: "Ojo, porque con los mismos palestinos va a haber que negociar después. Pero con Arafat no se puede hablar, él juega a otro juego, no a hacer la paz. Hay que bajarlo y negociar con el que venga. Pero tampoco entrar en los territorios matando a diestra y siniestra y rompiendo todas las paredes de las casas. Eso humilla, crea heridas que después costará cerrar. Pero además, no es de judíos".

 

También está el cambio irónico. Claudia, otra amiga, también latinoamericana de la vieja izquierda antiimperialista-antinorteamericana, se rinde, y dice de pronto que sólo los norteamericanos podrán salvarnos de nosotros mismos. "Que vengan lo antes posible, y que nos obliguen a ellos y a nosotros a hacer la paz; si es necesario por la fuerza".

 

Por último está Ioni, que votó por Ehud Barak, y hoy está disconforme con Sharón, por considerarlo moderado. "Lo que dijo Sharón, que ahora está dispuesto a negociar también bajo fuego (en lugar de exigir siete días sin atentados) está muy bien. Yo ya lo había pensado antes. Pero lo dijo mal. Les tiene que decir a los palestinos: negociaremos bajo fuego, y al más alto nivel; mandaremos a Peres, a Beilin, a todo el que quieran, a los más grandes negociadores pacifistas. Sólo que el 'bajo fuego' es de doble vía. Ustedes también estarán bajo fuego. Vengan, negociemos y tiremos… Y mientras Sharón negocia, que los reviente. Y después, los que queden, que creen su estado". 

 

Sin embargo, se vive cierto tipo de unión en la desgracia. Hoy los límites entre lo que es la izquierda y la derecha, ser halcón o paloma en Israel, están desdibujados. En la gente reina la perplejidad, el haber pensado durante años que el proceso de Oslo era irreversible, y que así lo era también la creación de un estado palestino, que significaría también el reconocimiento a Israel en su existencia y en sus fronteras seguras. O quizás el proceso todavía es irreversible, pero nadie se imaginó esta curva peligrosa por donde pasamos en la ruta que conduce a la paz. En todo caso, hoy ya nadie en Israel se atreve a hacer más profecías.

 

Sobre todo la izquierda, inmersa en un estado de shock sólo parecido al de la derecha luego del apretón de manos entre Rabin y Arafat en 1993. Sólo en las últimas semanas las organizaciones pacifistas han salido a manifestar, en las grandes ciudades. Doscientas personas aquí, trescientas allá. La izquierda sabe que tiene que rearticular su discurso, y por ahora sólo titubea.

 

Porque a la gente le cuesta salir a la calle. ¿Por qué habría de salir? ¿Para protestar contra qué? ¿Contra el terrorismo? ¿Contra no poder tomar un café en Moment como antes? ¿Contra el gobierno? ¿A favor del gobierno y contra la decepción provocada por Arafat? ¿Entonces había que haber ido a la manifestación de la derecha en la Plaza Rabin? El mensaje de que el "pecado original" fue de Barak, que en realidad no ofreció tanto como parece, y que encima exigió "el fin del conflicto", resulta débil a la luz de un dos años y medio de muerte innecesaria. La crítica a la represión ejercida por Sharón puede ser una cuestión de matices a los ojos de los israelíes, a los cuales los atentados les pasan cerca una y otra vez, llegando casi hasta sus puertas. En todo caso, la gente en Israel está cansada que le digan que la solución está solamente en nuestras manos. La izquierda sigue pecando de la misma omnipotencia.

 

Por otro lado, el manifestante tradicional de la izquierda está en un dilema. Si no sale a manifestar, le estará haciendo el juego a Ariel Sharón, que necesita de esta guerra para salir a flote en el Likud y en las próximas elecciones. Si sale a gritar contra Sharón, le estará haciendo el juego a Yasser Arafat, que añora los días de la opinión pública israelí dividida, que obliga finalmente a Israel a hacer nuevas y más profundas concesiones a cambio de más terrorismo.

 

En resumen, el que todavía mantiene ideas palomas en Israel, quisiera ya despertar de esta pesadilla, a un amanecer sin Sharón y sin Arafat, con gente cuerda sentada a una mesa, hablando de pragmatismo.

 

La derecha tampoco sale bien parada en esta crítica. Su actitud de "nosotros les dijimos" es la de aquel que se ha preocupado por poner muchos palos en la rueda de la carreta para decir: "Nosotros les dijimos que la carreta no servía". Los ejemplos que vienen desde Oslo no cabrían en este informe. Cuando el humo de la batalla pase, la izquierda recriminará a la derecha su euforia de estos días, por "haber tenido razón".

 

Es que la derecha no se negaba a entregar territorios porque "los palestinos son terroristas y no confiables", sino por los derechos históricos, por la promesa divina o por la profundidad estratégica. De hecho, la historia les hizo un favor al enviarnos un liderazgo corrupto, autoritario y manipulativo como el de Arafat y una Intifada como la actual, que da excusas más que válidas a la negativa de ceder. Si no existiera Arafat, la derecha israelí hubiera tenido que inventarlo.

 

Tal como están las cosas, será mucho lo que habrá que reconstruir una vez apagado el sonido de las bombas humanas y de las otras. Las casas, las economías, los espíritus, la confianza en el otro, la fe en la paz, la certeza de poder seguir viviendo y creando. No sólo entre judíos y árabes, sino entre judíos.

 

Ese es un desafío sionista si los hay, el de poder retomar la tarea total impuesta por los padres del movimiento: la de construir un estado judío en paz con sus vecinos, y que de cabida al surgimiento de un hombre nuevo. Sólo una parte del mandato histórico ha sido logrado. Queda aún en el tintero un estado integrado a la región en paz. Queda sin terminar una sociedad pluralista, abierta, democrática, tolerante, sin complejos de inferioridad, suficientemente segura de sí misma como para aceptar al que es distinto.

 

Ojalá que este año podamos abocarnos a la tarea. Sentados en una mesa de café juntos, izquierdistas y derechistas, religiosos y laicos, árabes y judíos, para arreglar estos problemas. Y que sea en cualquier bar de cualquier ciudad, sin miedo a volar en pedazos.

 

Volver al índice

 


El Departamento para la Educación Judía Sionista - La Central  Pedagógica 

Director General: Dr. Motti Friedman
Editor Responsable: Eliahu Shaul
Directora de Sitio Web: Esther Carciente

Asesoría Educativa: David Atmor

Director del Sitio Web en Español: Meir ben Gabriel Tuvy

 


Patrocinado por

El Programa Conjunto para la Educación Judía de la Agencia Judía para Israel

y el Ministerio de Educación y Cultura del Estado de Israel


Actualizado: 5 de mayo, 2005

 


Terms and Conditions of Use of the Website
Copyright © 1992 - 2008 The Department for Jewish Zionist Education. All rights reserved.
The e-mail addresses @jajz are being discontinued
To Contact Us, Click and Choose Educational Helpdesk under Category