א' אדר תשס"ו, 1 במרץ 2006 המחלקה לחינוך יהודי-ציוני, חטיבת האופק, תחום ליווי שליחים
שתי דעות

Período Preelectoral

by Gila Finkelstein

Dentro de aproximadamente un mes, los ciudadanos del Estado de Israel acudirán a las urnas distribuidas por todo el país y votarán por el partido que consideren que representa mejor sus convicciones político-ideológicas, para concretar de esa manera su derecho democrático. En esta época en la que el sistema electoral está en plena efervescencia, los partidos de todo el espectro político tratan de convencer a los ciudadanos para que voten por ellos. Hay algunos partidos que se enorgullecen de los representantes de alta calidad que ostentan, y otros que se vanaglorian de sus plataformas cuidadosamente elaboradas.

Pero con una mirada más extensa y profunda se percibe fácilmente que hay un solo partido que puede enorgullecerse, con justa razón, tanto de su trayectoria ideológica como de sus dirigentes: Hamafdal (el Partido Religioso Nacional). Hamafdal, que se fundó en 1956 por la fusión de dos partidos (Hamizraji y Hapoel Hamizraji), y que hasta hoy en día es el hogar de la familia sionista religiosa, se creó sobre la base de la triple lealtad que se fusiona en una sola unidad inseparable: la fidelidad a la Torá, al pueblo judío y a la Tierra de Israel.

Además de estos hitos fundamentales, Hamafdal propone un cambio en el orden de prioridades sionista tradicional, basado en tres principios fundamentales: educación, identidad judía y justicia social, junto a la lucha por la Tierra de Israel.

Educación: Hamafdal actúa en bien de la educación judía para todos los sectores poblacionales. En Israel, la educación había sido en el pasado, y seguirá siéndolo en el futuro, un desafío nacional primordial, en especial ante el debilitamiento de los principios sociales y morales, situación que pone en riesgo la unidad del pueblo judío y su misma existencia.

Identidad judía: Uno de los objetivos básicos de Hamafdal consiste en preservar el matiz judío del Estado de Israel, incluida la identidad judía del Estado y su compromiso con los valores del sionismo y del judaísmo. Hamafdal ha luchado en el pasado, y seguirá haciéndolo después de las elecciones para la 17a Kneset, por la identidad de Israel como estado judío y democrático.

Sociedad: Hamafdal se autodefine como un partido social, y por eso actúa en defensa de los estratos más débiles de la sociedad, en especial a través de la legislación. En los dos períodos parlamentarios anteriores (la 15a y 16a Kneset), Hamafdal fue el legislador más destacado en estos ámbitos, y también en la 17a Kneset seguirá impulsando leyes adecuadas para promover la justicia y la igualdad sociales.

Más aún, en estos tiempos en los que somos testigos de los intentos de todos los partidos de elevar los temas sociales a la orden del día, debemos recordar y hacer recordar que Hamafdal ha estado siempre atento a las dificultades que muchos ciudadanos del país deben afrontar. Ante las brechas que existen en la sociedad israelí y ante las preocupantes dimensiones de la pobreza, el partido ha luchado ya en el pasado para obtener un ministerio con orientación social (el Ministerio de Bienestar Social) y seguirá luchando por ello en el futuro, debido a su voluntad de influir sobre la realidad y modificarla.

A fin de concretizar la importancia que Hamafdal atribuye a la combinación de convicciones y principios que representan al partido y a sus dirigentes, basta con observar su comportamiento práctico en tiempos de la destrucción de la zona de Katif y el norte de Samaria. En aquellos días, que habrán de ser tristemente recordados en la historia del Estado de Israel, cuando el corazón se estremecía ante la devastación y la desolación que se abatieron en pocos días sobre esas poblaciones florecientes, Hamafdal se puso al servicio de los expulsados. Cuando nuestros colonos, desarraigados de sus hogares y de sus marcos comunitarios, se vieron obligados a enfrentarse con su destrucción física y espiritual, los parlamentarios de Hamafdal efectuaron visitas a los hoteles y otros sitios en los que se encontraban los evacuados, para reconfortar a las familias, alentarlas y tomar conocimiento de sus necesidades y deseos. Sin descuidar los aspectos jurídicos, actuó para excarcelar a los detenidos.

Es importante señalar que Hamafdal no es un partido más, sino una ideología, una forma de vida. A diferencia de otros partidos, Hamafdal propone una política limpia y sin corrupción, además de la estabilidad teórica y práctica. En estos tiempos en los que la corrupción anida en diferentes partidos, en los que el concepto de "gestión limpia" se ha convertido en letra muerta y objeto de burla para una parte de los representantes elegidos por el pueblo, este hecho es doblemente importante. Más aún, en tiempos en los que recrudece el fenómeno de cambio de posturas de acuerdo con los vientos que soplan, la estabilidad propuesta por Hamafdal es insólita y lo diferencia de los demás partidos.

No obstante, habrá quienes se pregunten por qué precisamente Hamafdal, si existen otros partidos religiosos-nacionales, si es cierto que existen partidos que se ocupan de temas relacionados con el Tierra de Israel; si también es cierto que existen partidos que se preocupan por la prestación de servicios religiosos en el país, y si existen partidos que predican una plataforma social. No obstante, el único partido que actúa simultánea e infatigablemente en el marco de la Tierra de Israel y sus poblaciones, en pro de la identidad judía del Estado, por la prestación de servicios religosos para toda la población y por el bien de la sociedad israelí y sus estratos más debilitados es Hamafdal.

Recientemente ha tenido lugar una votación democrática secreta para elegir a nuestros representantes en la Kneset. Hemos elegido a los mejores para el Estado de Israel: un grupo experimentado, responsable y comprometido con el Estado. La nueva lista refleja lo mejor del sionismo religioso; se trata de una lista variada y multifacética que constituye un reflejo de la sociedad religiosa nacional. Esta selección devolverá a Hamafdal el lugar que le corresponde en la conducción del país, en el centro de la palestra política, tal como había sido desde siempre, tanto como copartícipe pleno del quehacer político y social en Israel, como en su carácter de movimiento líder en Israel.

Además de la importancia de votar por Hamafdal por todo lo previamente expuesto, se plantea la pregunta de quién es el líder adecuado para conducir a los ciudadanos del Estado de Israel.

El liderazgo es un tema debatido desde siempre por sociólogos e historiadores. Entre otras cosas, se pone de manifiesto en preguntas tales como por qué tan sólo una pequeña parte de la población accede al liderazgo y qué cualidades caracterizan a esa minoría, interrogantes que han dado lugar a diferentes teoría y explicaciones que tratan, cada una a su manera, de entender ese componente peculiar que distingue al líder de las demás personas.

En mi modesta opinión, la esencia del liderazgo se pone de manifiesto en la capacidad de impulsar a la gente hacia la concreción de una meta, objetivo o fin nacional. El liderazgo no se confiere con la designación para el ejercicio de un cargo ni con el otorgamiento de un título o grado jerárquico, sino que se adquiere, construye y consolida.

Para mí, el líder que nuestro país merece es el que sabe que no es fuente de autoridad. Debe estar orientado por el sentimiento de la misión a cumplir y por la ideología, y no impulsado por consideraciones de tipo personal o por el afán de poder. En estos tiempos difíciles en los que la sociedad israelí y el país todo se encuentran inmersos, deberá demostrar que tiene un ideal nacional, que logra ver más allá de los intereses estrechos, más allá de las declaraciones electoralistas a corto plazo.

Ante los desafíos que deberemos afrontar como país, el líder necesitará la capacidad de ver adónde nos conduce, examinando al mismo tiempo la relevancia de sus posturas ante la realidad cambiante. El líder será puesto a prueba por su capacidad de proponer un cambio que nazca de un ideal y de su traducción a la realidad, afianzando al mismo tiempo una doctrina sistemática.

Para resumir, invito a los ciudadanos sinceramente preocupados por el bien del Estado de Israel, a votar por Hamafdal, un partido auténtico y decidido que actúa por el bien de todos los ciudadanos del país.

Y en cuanto al líder, nos deseo un Primer Ministro que combine los valores del judaísmo con la concreción del sionismo; un Primer Ministro que actúe para reducir las brechas entre el centro y la periferia, en pro del bienestar y la prosperidad económica; un Primer Ministro que se preocupe por fortalecer el afincamiento del pueblo judío en su tierra y por consolidar su seguridad; y lo que no es menos importante, un Primer Ministro que sea un líder en todo el sentido de la palabra: el que logra combinar el liderazgo formal que proviene de su posición con el liderazgo no formal que deriva de la confianza que inspira a la gente, y de la disposición de ésta a seguir sus pasos.

¿POR QUÉ VOTAR POR MERETZ?

por Tzvia Grinfeld

He nacido y crecido en el seno de la sociedad ultrarreligiosa. He cursado estudios en el Instituto de Formación Docente Bet Yaacov, he contraído matrimonio con un médico nacido en los Estados Unidos que estudió en Israel en una yeshivá lituana, y hoy en día vivo en un barrio ultrarreligioso en Jerusalén y rezo en la sinagoga "Neveh Yerushalaim", una renombrada institución educativa que se especializa en la formación judeo-ultrarreligiosa de jóvenes judías de la diáspora que no saben nada de judaísmo.

Quien me vea caminando por la calle no podrá diferenciarme de los miles de mujeres ultrarreligiosas de mi barrio. Mi forma de vestir, mi estilo de vida y mis costumbres generalmente no difieren en nada de la forma de vestir, el estilo de vida y las costumbres de las decenas de miles de mujeres ultrarreligiosas que viven en Israel. No obstante ello, en una cosa soy muy diferente de la mayor parte de los miembros de mi comunidad: de manera absolutamente sin precedentes en la historia del Estado de Israel, yo –la mujer ultrarreligiosa de Har-Nof– ocupo hoy en día un lugar real en la lista del Partido Meretz para las próximas elecciones parlamentarias.

En la sociedad en la que he crecido, y en los principios según los cuales me he educado, siempre me han enseñado que todas las personas han sido creadas a imagen de Dios. ¡Todas las personas! Y que el Santo, Bendito Sea, es la paz y su nombre es Paz, y que por eso también nosotros estamos obligados a"buscar la paz y perseguirla". En el capítulo 58 del libro de Isaías, que se lee en la Haftará del día más sagrado del año, Yom Kipur, he aprendido las palabras del profeta: "¿Es éste el ayuno que Yo he escogido? ¿Es así el día para que un hombre aflija su alma? ¿Es para inclinar la cabeza como un junco y para esparcir saco y ceniza? ¿A esto llamáis ayuno, día acepto al Eterno? No es éste el ayuno que Yo he elegido para soltar las ligaduras de la maldad, y para desatar las coyundas del yugo, y para que se liberen los oprimidos, y para que rompáis todo yugo. Es para compartir tu pan con el hambriento, y para que traigas a los pobres que rechazaste en tu casa, y para que, cuando veas al desnudo, le cubras de ropas, y para que no te ocultes de tu propia carne. Entonces brillará tu luz como la mañana, y brotará rápidamente el remedio de tu mal, e irá tu justicia delante de ti, y la gloria del Eterno será tu retaguardia" (versículos 5-8).

En la sociedad en la que he crecido, y en los principios según los cuales me he educado, siempre me han enseñado que la justicia, la paz, la preocupación por el prójimo y la defensa del débil constituyen la esencia de la vida judía. Lo que he aprendido es que el imperativo de amar al extranjero, al ajeno y al "otro" aparece en la Biblia treinta y seis veces –¡treinta y seis!– mientras que el tema de la Tierra de Israel íntegra no aparece en nuestra sagrada Biblia ni siquiera una sola vez. Ese precepto no existe en absoluto.

No existe el precepto de no devolver territorios. No existe el precepto de preferir la tierra al ser humano. Por el contrario: Dios nos libre de abusar, humillar y reprimir a quienes no pertenecen a nuestro pueblo, porque nosotros mismos hemos sido extranjeros en Egipto y no debemos olvidar nuestro amargo destino, cuando éramos una minoría perseguida y despreciada. No debemos ir en pos de quienes han actuado con malicia y perversidad contra nosotros; y por sobre todo, debemos cuidarnos de empezar a comportarnos, Dios nos guarde, como los amos represores de quienes nos piden su libertad y sus derechos.

Al crecer, he descubierto con gran sorpresa que el partido político que cumple mejor que cualquier otro con estos nobles principios del judaísmo a cuyo amparo he crecido, es precisamente Meretz. Sí, sí, ese mismo partido al que siempre han acusado de ser un partido de "gente bien" que odia la religión y ama a los árabes; pero no se percataban de que ha sido el primer partido en entender en profundidad el punto crucial que garantizará nuestro futuro como estado judío y democrático, y que justamente por eso debemos contribuir con la mayor premura a crer un estado palestino separado del nuestro.

Hay también demasiada gente que tiende a olvidar hasta qué punto los integrantes de Meretz no sólo luchan con toda seriedad por los principios de la justicia y la paz, sino que son personas rectas y modestas, sin ningún cinismo ni ironía. La gente olvida hasta qué punto la corrupción y la agresividad que cunden por doquier son ajenas a este partido, que es el único que ha incluido en su plataforma precisamente los principios más importantes del judaísmo tal como los he aprendido, aunque muchos de sus votantes lamentablemente no sepan que con su voto están poniendo en práctica los principios básicos y fundamentales de nuestra cultura judía.

En gran medida, los culpables de este alejamiento de la religión son justamente los partidos religiosos y el sector religioso y tradicionalista en Israel, que ha logrado "convencer" a los laicos de que el judaísmo consiste en supersticiones, amuletos, prosternaciones sobre las tumbas de judíos piadosos, coerción religiosa en el Rabinato, tribunales rabínicos inflexibles, ocupación y asentamientos, ambiciones militaristas, cultivo de la pobreza y la ignorancia y otros fenómenos desagradables y vergonzosos que presuntamente representan al judaísmo. A diferencia de todo eso, Meretz es el único partido cuya plataforma garantiza derechos civiles plenos para todos: mujeres y varones, árabes y judíos, religiosos y laicos, las personas que nos gustan y con las que concordamos, y también aquellas otras que no nos gustan tanto y con las que no siempre acordamos, sin distinción de raza, sexo o religión. Meretz es el único partido que siempre ha demostrado lealtad no sólo con sus principios, sino ante todo con el ser humano, con los ciudadanos, sus necesidades y problemas.

En lugar de buscar pretextos para abstenernos de la paz y para eludir la responsabilidad y la solidaridad social, para retener tan sólo algunos kilómetros de tierra y piedras, a fin de seguir siendo los amos y represores de millones de personas, en su inmensa mayoría inocentes, sin los derechos humanos más elementales, Meretz enarbola el sagrado principio de los hijos de Aarón: amar la paz y buscarla. Siempre buscará esa pequeña rendija por la cual tal vez sea posible, a pesar de todas las dificultades, promover su anhelo máximo: una sociedad justa que viva en paz y libertad, sin pobreza ni opresión; una sociedad que viva su identidad cultural judía con orgullo, con la fuerza que emana del vínculo estrecho entre la memoria y la creatividad. Ése es para nosotros el verdadero sentido del ideal de un estado judío y democrático. Y algo más: es el primer partido pluralista que ha elegido una representante ultrarreligiosa para la Kneset, y que está dispuesto a ver a una persona religiosa y plenamente comprometida con el judaísmo como auténtica representante de sus principios y valores. Éste es el partido que rompe con todas las pautas represoras de nuestra vida y aspira con tenacidad, seriedad y constancia a un futuro nuevo y mejor.


Guila Finkelstein es parlamentaria por Hamafdal. Tiene un primer grado académico en inglés e historia, y un segundo grado en gestión de sistemas educativos. Se dedica a la educación desde hace 31 años. Ante de su elección como parlamentaria dirigió la escuela secundaria religiosa Zeitlin en Tel Aviv. Entre otros cargos, ha sido titular de la Sección de Bienestar del Individuo en la Organización de Maestros de Israel, titular suplente de la Asociación para la Promoción de la Enseñanza y la Educación en Israel, y titular de la Organización de Maestros Religiosos en Tel Aviv.
Además de sus funciones educativas, ha desempeñado cargos jerárquicos en la Organización Nacional Emunah (el Movimiento de la Mujer Religiosa). Su quehacer se ha desarrollado fundamentalmente en el ámbito social en general, y educativo en particular. Es la segunda parlamentaria en promoción de leyes en la 16a Kneset: ha logrado hacer aprobar 15 propuestas en tercera lectura.

Zvia Grinfeld es muy activa en ámbitos políticos y sociales. Cursó estudios de filosofía e historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén; en 1993 creó el Instituto Mifneh de Educación para la Paz, la Tolerancia y la Democracia en la Sociedad Religiosa. Integra la comisión directiva de Betselem y firmó la iniciativa de Ginebra. En su libro "Ellos tienen miedo. Cómo se ha convertido la derecha religiosa y ultrarreligiosa en una fuerza propulsora en Israel" critica duramente las posturas del sector religioso y ultrarreligioso.
Ha sido elegida para ocupar el sexto lugar en la lista electoral de Meretz-Iajad para la 17a Kneset (el lugar reservado a la segunda mujer de la lista). Tiene probabilidades de resultar elegida si el partido conserva el mismo número de escaños que en las elecciones anteriores.”

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