Período
Preelectoral
by Gila Finkelstein
Dentro de aproximadamente un mes, los ciudadanos del Estado de Israel acudirán a las urnas distribuidas por todo el país y votarán por el partido que consideren que representa mejor sus convicciones político-ideológicas, para concretar de esa manera su derecho democrático. En esta época en la que el sistema electoral está en plena efervescencia, los partidos de todo el espectro político tratan de convencer a los ciudadanos para que voten por ellos. Hay algunos partidos que se enorgullecen de los representantes de alta calidad que ostentan, y otros que se vanaglorian de sus plataformas cuidadosamente elaboradas.
Pero con una mirada más extensa y profunda se percibe fácilmente que hay un solo partido que puede enorgullecerse, con justa razón, tanto de su trayectoria ideológica como de sus dirigentes: Hamafdal (el Partido Religioso Nacional). Hamafdal, que se fundó en 1956 por la fusión de dos partidos (Hamizraji y Hapoel Hamizraji), y que hasta hoy en día es el hogar de la familia sionista religiosa, se creó sobre la base de la triple lealtad que se fusiona en una sola unidad inseparable: la fidelidad a la Torá, al pueblo judío y a la Tierra de Israel.
Además de estos hitos fundamentales, Hamafdal propone un cambio en el orden de prioridades sionista tradicional, basado en tres principios fundamentales: educación, identidad judía y justicia social, junto a la lucha por la Tierra de Israel.
Educación: Hamafdal actúa en bien de la educación judía para todos los sectores poblacionales. En Israel, la educación había sido en el pasado, y seguirá siéndolo en el futuro, un desafío nacional primordial, en especial ante el debilitamiento de los principios sociales y morales, situación que pone en riesgo la unidad del pueblo judío y su misma existencia.
Identidad judía: Uno de los objetivos básicos de Hamafdal consiste en preservar el matiz judío del Estado de Israel, incluida la identidad judía del Estado y su compromiso con los valores del sionismo y del judaísmo. Hamafdal ha luchado en el pasado, y seguirá haciéndolo después de las elecciones para la 17a Kneset, por la identidad de Israel como estado judío y democrático.
Sociedad: Hamafdal se autodefine como un partido social, y por eso actúa en defensa de los estratos más débiles de la sociedad, en especial a través de la legislación. En los dos períodos parlamentarios anteriores (la 15a y 16a Kneset), Hamafdal fue el legislador más destacado en estos ámbitos, y también en la 17a Kneset seguirá impulsando leyes adecuadas para promover la justicia y la igualdad sociales.
Más aún, en estos tiempos en los que somos testigos de los intentos de todos los partidos de elevar los temas sociales a la orden del día, debemos recordar y hacer recordar que Hamafdal ha estado siempre atento a las dificultades que muchos ciudadanos del país deben afrontar. Ante las brechas que existen en la sociedad israelí y ante las preocupantes dimensiones de la pobreza, el partido ha luchado ya en el pasado para obtener un ministerio con orientación social (el Ministerio de Bienestar Social) y seguirá luchando por ello en el futuro, debido a su voluntad de influir sobre la realidad y modificarla.
A fin de concretizar la importancia que Hamafdal atribuye a la combinación de convicciones y principios que representan al partido y a sus dirigentes, basta con observar su comportamiento práctico en tiempos de la destrucción de la zona de Katif y el norte de Samaria. En aquellos días, que habrán de ser tristemente recordados en la historia del Estado de Israel, cuando el corazón se estremecía ante la devastación y la desolación que se abatieron en pocos días sobre esas poblaciones florecientes, Hamafdal se puso al servicio de los expulsados. Cuando nuestros colonos, desarraigados de sus hogares y de sus marcos comunitarios, se vieron obligados a enfrentarse con su destrucción física y espiritual, los parlamentarios de Hamafdal efectuaron visitas a los hoteles y otros sitios en los que se encontraban los evacuados, para reconfortar a las familias, alentarlas y tomar conocimiento de sus necesidades y deseos. Sin descuidar los aspectos jurídicos, actuó para excarcelar a los detenidos.
Es importante señalar que Hamafdal no es un partido más, sino una ideología, una forma de vida. A diferencia de otros partidos, Hamafdal propone una política limpia y sin corrupción, además de la estabilidad teórica y práctica. En estos tiempos en los que la corrupción anida en diferentes partidos, en los que el concepto de "gestión limpia" se ha convertido en letra muerta y objeto de burla para una parte de los representantes elegidos por el pueblo, este hecho es doblemente importante. Más aún, en tiempos en los que recrudece el fenómeno de cambio de posturas de acuerdo con los vientos que soplan, la estabilidad propuesta por Hamafdal es insólita y lo diferencia de los demás partidos.
No obstante, habrá quienes se pregunten por qué precisamente Hamafdal, si existen otros partidos religiosos-nacionales, si es cierto que existen partidos que se ocupan de temas relacionados con el Tierra de Israel; si también es cierto que existen partidos que se preocupan por la prestación de servicios religiosos en el país, y si existen partidos que predican una plataforma social. No obstante, el único partido que actúa simultánea e infatigablemente en el marco de la Tierra de Israel y sus poblaciones, en pro de la identidad judía del Estado, por la prestación de servicios religosos para toda la población y por el bien de la sociedad israelí y sus estratos más debilitados es Hamafdal.
Recientemente ha tenido lugar una votación democrática secreta para elegir a nuestros representantes en la Kneset. Hemos elegido a los mejores para el Estado de Israel: un grupo experimentado, responsable y comprometido con el Estado. La nueva lista refleja lo mejor del sionismo religioso; se trata de una lista variada y multifacética que constituye un reflejo de la sociedad religiosa nacional. Esta selección devolverá a Hamafdal el lugar que le corresponde en la conducción del país, en el centro de la palestra política, tal como había sido desde siempre, tanto como copartícipe pleno del quehacer político y social en Israel, como en su carácter de movimiento líder en Israel.
Además de la importancia de votar por Hamafdal por todo lo previamente expuesto, se plantea la pregunta de quién es el líder adecuado para conducir a los ciudadanos del Estado de Israel.
El liderazgo es un tema debatido desde siempre por sociólogos e historiadores. Entre otras cosas, se pone de manifiesto en preguntas tales como por qué tan sólo una pequeña parte de la población accede al liderazgo y qué cualidades caracterizan a esa minoría, interrogantes que han dado lugar a diferentes teoría y explicaciones que tratan, cada una a su manera, de entender ese componente peculiar que distingue al líder de las demás personas.
En mi modesta opinión, la esencia del liderazgo se pone de manifiesto en la capacidad de impulsar a la gente hacia la concreción de una meta, objetivo o fin nacional. El liderazgo no se confiere con la designación para el ejercicio de un cargo ni con el otorgamiento de un título o grado jerárquico, sino que se adquiere, construye y consolida.
Para mí, el líder que nuestro país merece es el que sabe que no es fuente de autoridad. Debe estar orientado por el sentimiento de la misión a cumplir y por la ideología, y no impulsado por consideraciones de tipo personal o por el afán de poder. En estos tiempos difíciles en los que la sociedad israelí y el país todo se encuentran inmersos, deberá demostrar que tiene un ideal nacional, que logra ver más allá de los intereses estrechos, más allá de las declaraciones electoralistas a corto plazo.
Ante los desafíos que deberemos afrontar como país, el líder necesitará la capacidad de ver adónde nos conduce, examinando al mismo tiempo la relevancia de sus posturas ante la realidad cambiante. El líder será puesto a prueba por su capacidad de proponer un cambio que nazca de un ideal y de su traducción a la realidad, afianzando al mismo tiempo una doctrina sistemática.
Para resumir, invito a los ciudadanos sinceramente preocupados por el bien del Estado de Israel, a votar por Hamafdal, un partido auténtico y decidido que actúa por el bien de todos los ciudadanos del país.
Y en cuanto al líder, nos deseo un Primer Ministro que combine los valores del judaísmo con la concreción del sionismo; un Primer Ministro que actúe para reducir las brechas entre el centro y la periferia, en pro del bienestar y la prosperidad económica; un Primer Ministro que se preocupe por fortalecer el afincamiento del pueblo judío en su tierra y por consolidar su seguridad; y lo que no es menos importante, un Primer Ministro que sea un líder en todo el sentido de la palabra: el que logra combinar el liderazgo formal que proviene de su posición con el liderazgo no formal que deriva de la confianza que inspira a la gente, y de la disposición de ésta a seguir sus pasos.

¿POR
QUÉ VOTAR POR MERETZ?