"Y todo lo que he creado lo he hecho por ti"
por Hannah Kehat
¿Qué es Tu BiShvat? ¿De dónde surgió
esta fiesta, que no se menciona en la Biblia, y de qué se trata? ¿Acaso
fue desde tiempos antiguos la Fiesta de las Plantaciones, como muchos lo perciben?
Tu BiShvat es mencionado en la Mishná, pero no como día de fiesta. El Tratado de Rosh Hashaná comienza así:
“Cuatro son los años nuevos: El primer día del mes de Nisán - es el año nuevo de los reyes y las festividades; el primero del mes de Elul - año nuevo para el cálculo del diezmo sobre los animales; el primer día del mes de Tishré - año nuevo para el cálculo de la Shemitá-año sabático y el Yovel-jubileo, para las plantaciones y los cultivos agrícolas; el primero de Shvat - año nuevo para los árboles, según la escuela de Shamai. En la escuela de Hilel dicen: (el año nuevo de los árboles es) el decimoquinto día del mes.”
Aparentemente, esta fecha viene solamente a determinar las normas del diezmo y la orlá, el fruto prohibido durante los tres primeros años del árbol, y no es un día de fiesta. Rashi explica el significado de la fecha de acuerdo con el ciclo de vida del árbol: "Ya que han pasado los días de lluvia, o sea, la época de la reproducción, y ya sube la savia de los árboles, y se puede encontrar a las yemas de los frutos." No obstante, de la discordancia entre la Escuela de Shamai y la Escuela de Hillel respecto a si la fecha es el primer día del mes o el décimo quinto, se puede notar que la elección del decimoquinto día del mes tiene una dimensión más festiva, ya que esta fecha corresponde a las festividades de Israel, que indican las estaciones de la naturaleza (ver Baba Metziá de Babilonia 102,72): La Fiesta de la Primavera (15 de Nisán), la Fiesta de la Cosecha (que se adelantó al 6 de Siván para unirlo con la Fiesta de la Entrega de la Torá), la Fiesta de los Árboles (15 de Av) y la Fiesta de la Recolección (15 de Tishré).
El Año Nuevo del hombre y de los reyes cae el primer día del mes; la luna está oculta y la oscuridad es plena. Puede ser que esta elección se hizo para que la cuenta anual sea completa. En cambio, las fiestas de la naturaleza caen en la mitad del mes, cuando la luna está llena y el ambiente es festivo. Por lo tanto, la determinación de acuerdo con la Escuela de Hilel coloca a Tu BiShvat como parte del ciclo de festividades de las estaciones de la naturaleza.
Los cabalistas de Safed solían realizar en este día un Séder de Tu BiShvat que incluía beber vino blanco y comer frutos del país. Una descripción del Séder aparece en el libro 'Jemdat Yamim', publicado en el año 1763. La costumbre de comer frutos, en recuerdo de los frutos de la Tierra de Israel y la conexión con ella, se extendió a todas las comunidades de la diáspora como símbolo de la mantención de la relación con la Tierra de Israel, que de acuerdo con su calendario se fijaron las festividades relacionadas con los árboles.
Al reanudarse el asentamiento en la Tierra de Israel esta fiesta ganó simpatía y se convirtió en la Fiesta de las Plantaciones. En Tu BiShvat del año 5650 (1890) el maestro e historiador Zeev Yavetz salió con sus alumnos de la escuela de Zijrón Yaacov a una plantación festiva, y estableció así un nuevo carácter de Tu BiShvat: la Fiesta de Plantación de los árboles, y no solamente el Año Nuevo de los Árboles. En el año 1908 la Asociación de Maestros y Parvularias nombró oficialmente a Tu BiShvat como la Fiesta de las Plantaciones. Posteriormente el Keren Kayemet LeIsrael adoptó la fecha, y desde entonces Tu BiShvat es conocido como la Fiesta de las Plantaciones.
¿Qué valor tiene la plantación en las fuentes judías?
En el Talmud de Babilonia (Taanit 23, 71) se relata acerca de Joni HaMeaguel,
que iba por un camino y vio a un hombre que plantaba un algarrobo. Le preguntó:
"¿Cuanto tiempo tardará en dar frutos este árbol?"
"Setenta años" respondió el hombre. Entonces volvió
a preguntar: "¿Estás seguro que vivirás setenta
años más?" Le volvió a responder: "Cuando llegué
a este mundo encontré en él algarrobos; así como mis
padres plantaron para mí, ahora yo planto para mis hijos."
Un mundo de plantaciones es un valor en sí mismo. Los sabios relatan que "Cuando el Eterno creó al primer hombre, lo tomó y le mostró todos los árboles del Paraíso, y le dijo (Kohelet Rabá 9): Observa mi obra, cuán bella y digna de elogio es, y todo lo que he creado lo he hecho por ti. Atiende, pues no corromperás ni destruirás Mi mundo, porque si lo dañas, nadie podrá repararlo."
La Torá ordena cuidar la naturaleza: "Atiende, pues no corromperás". Esta obligación rige incluso en tiempos de guerra, como está escrito en Deuteronomio 20:19: "Cuando sities a alguna ciudad, peleando contra ella muchos días para tomarla, no destruirás sus árboles metiendo hacha en ellos, porque de ellos podrás comer; y no los talarás, porque el árbol del campo no es hombre para venir contra ti en el sitio."
De aquí proviene la prohibición de destruir un árbol o un fruto, según las palabras de Rabí Aarón Haleví de Barcelona (Sefer Hajinuj mitzvá 529): "Ésta es la manera de los rectos y quienes se regocijan en el bien…no dañan jamás ni un grano de mostaza, y toda destrucción que ven les enoja". Más que esto, se ha arraigado en la tradición judía la comparación del árbol del campo con el hombre, una comparación que personifica al árbol y carga esta mitzvá de un nivel moral más profundo de lo común, ya que hacer daño a un hombre es un delito muy grave, y ésa es la sensación de culpa que tiene que acompañar también el dañar a un 'árbol del campo'.
Precisamente a partir de una observación religiosa y a partir de la convicción de que el mundo es la creación de Dios, encontramos mucha admiración a la naturaleza y la obligación de preocuparse de su existencia y preservación. Las Escrituras Sagradas están llenas de comparaciones con la naturaleza y sentimientos de respeto hacia la naturaleza, y las leyes de la Torá y del Talmud proveen una comprehensiva legislación sobre temas de conservación del medio ambiente, protección de animales, protección de especies en extinción, higiene e infección (Mishná, Tratado Baba Batra, capítulo 2).
La Torá ordena plantar franjas verdes alrededor de las ciudades (Números 35:3-4): "Y tendrán ellos las ciudades para habitar, y los ejidos de ellas serán para sus animales, para sus ganados y para todas sus bestias. Y los ejidos de las ciudades que daréis a los levitas serán mil codos alrededor, desde el muro de la ciudad para afuera".
La prohibición de híbridos, la ley que prohíbe injertos y cruzas de especies diferentes en plantas y animales, puede ser interpretada en el contexto moderno como la preocupación por la variedad de formas de vida diferentes (Levítico 19:19): "Mis estatutos guardarás. No cruzarás tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas..." Como dijera Abraham Ibn Ezra: "Mis estatutos guardarás - guardar cada especie." Es decir: los hombres están obligados a guardar las leyes de la naturaleza que estableció Dios y abstenerse de perturbar las especies o extinguirlas.
También la mitzvá del shabat, que exige el reposo de la creación el séptimo día, al igual que la mitzvá de Shmitá (año sabático) que exige dejar reposar la tierra y no sembrar en ella el séptimo año, aparecen no sólo para brindar descanso a los hombres, sino como un gesto ecológico muy significativo: en bien de los animales y la naturaleza en su totalidad:
"Seis años sembrarás tu tierra, y recogerás su cosecha; mas el séptimo año la dejarás libre, para que coman los pobres de tu pueblo; y de lo que quedare comerán las bestias del campo; así harás con tu viña y con tu olivar. Seis días trabajarás, y al séptimo día reposarás, para que descanse tu buey y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero" (Éxodo 23:10-12).
El año sabático requisa por un año las tierras de mano
del hombre. Los frutos de la tierra durante ese año se ofrecen a los
necesitados, y se anula toda propiedad privada sobre los frutos de la tierra.
Todo lo que crece durante este año no crece para beneficio de una persona
en particular. Vendrán todos, y entre ellos también los 'dueños'
de ayer, y gozarán de los bienes nullíus:
"Es una mitzvá positiva (mitzvat asé) renunciar a todo
lo que dé la tierra en el séptimo año, como está
dicho: mas el séptimo año la dejarás libre, y todo el
que cierra su viña o cerca su campo en el séptimo año
anula la mitzvá positiva. Y así es si recoge todos sus frutos
para su casa. Renunciará a todo, y todos serán iguales…
porque está escrito 'para que coman los pobres de tu pueblo' "
(Maimónides, Leyes de Sabático y Jubileo, 84, ley 24).
Esta mitzvá está dirigida contra la propiedad privada soberana;
no es un valor en sí mismo y obviamente no es una 'visión' sagrada,
porque si así fuera, ¡no se anularía ni por un solo año!
En reconocimiento a la bondad de Dios por los maravillosos obsequios de la naturaleza, los sabios establecieron bendiciones respecto a todos los fenómenos naturales: la lluvia, los rayos, una estrella fugaz, la primera vez que florecen los árboles: "que no escatimó nada en su mundo y creó criaturas buenas y árboles hermosos para el deleite de los seres humanos".
Maimónides sostuvo que la contemplación de la naturaleza hace
que el hombre ame al Creador (Mishné Torá, Yesodei Hatorá
2, 2): "¿Cuál es entonces la manera de amarlo y
temerle? Cuando un hombre contempla sus obras y creaciones grandes y maravillosas,
vislumbrando por ellas su sabiduría inconmensurable e infinita, de
inmediato lo ama, lo alaba y lo glorifica, y es presa de un intenso anhelo
por conocer el gran Nombre".
Desde este punto de vista, Tu BiShvat señala la completación
del ciclo anual de los árboles, un proceso que es parte del maravilloso
ciclo ecológico.
Hannah Kehat es la fundadora
del Movimiento 'Tu Voz' (Kolej) - alianza de mujeres comprometidas con la
Halajá, la tradición judía y la igualdad entre los sexos.
Profesora e investigadora de Ciencias Judaicas y Educación. Por su
labor como Presidenta de 'Tu Voz' recibió la Distinción Presidencial
al Voluntario para el año 2004.
