La receta de la semana
Pescado en salsa picante a la etíope
Ingredientes:
6 pescados pequeños enteros y limpios (dorada, pargo, merluza)
2 tomates cortados en rodajas
2 patatas cortadas en rodajas
2 cebollas cortadas en rodajas
4 ajíes picantes frescos en trocitos
Para la salsa:
6 dientes de ajo machacados
2 cucharaditas de pimienta molida
½ cucharadita de cardamomo molido
1 cucharadita de cúrcuma
2 cucharaditas de sal
½ taza de aceite
½ taza de agua
Preparación
Colocar en una fuente de horno las rodajas de patata, cebolla, tomate y el ají picante. Disponer encima los pescados. Mezclar los ingredientes de la salsa y verter todo alrededor de los pescados.
Hornear durante 30 minutos a 180oC.
¡Buen provecho!
En este número:
Presentamos en este número el artículo del Tesorero de la Agencia Judía y de la Organización Sionista Mundial, Jaim Chessler, publicado en el periódico Jerusalem Post del 26 de junio pasado
Israel: Estado judío y democrático
Respuesta a Yossi Beilin
En un artículo publicado recientemente por el Congreso Judío Mundial Yossi Beilin expresó su preocupación por «la disminución del número de judíos en el mundo y por el alejamiento entre Israel y la Diáspora». Para enfrentar estos problemas Beilin sugiere crear «un nuevo marco de vida judía», para promover el acercamiento entre Israel y la Diáspora a través de un Parlamento judío. Paralelamente vuelve a criticar a las instituciones actualmente dedicadas a la tarea.
Hace más de cinco lustros que Beilin expresa esas críticas, entre ellas atacando a la Agencia Judía como institución sin trascendencia para la sociedad israelí y el mundo judío contemporáneos. Sus palabras revelan la falta de comprensión de la función central desempeñada por la Agencia Judía en la creación del diálogo entre los judíos, se desentienden de los procesos evolutivos por los que atraviesa la Agencia en sus esfuerzos por asegurar su posición relevante en el cambiante mundo judío y atentan contra la estabilidad de ese mundo.
La Agencia Judía, según Beilin, actúa ciertamente con eficiencia como organismo ejecutivo del mundo judío, pero no permite el diálogo. Esta declaración ignora la participación de las comunidades judías en la supervisión de la Agencia. Los programas de la Agencia Judía facilitan el desarrollo del contacto directo entre las comunidades de Israel y del mundo entero, que crean relaciones importantes para todos los judíos.
A continuación de la retirada de las tropas israelíes del sur del Líbano, la Agencia Judía ha dado por liquidada la mayor parte de las deudas de las poblaciones de la frontera norte. Más aún, la Agencia Judía resolvió movilizar al mundo judío en una campaña conjunta y especial, destinada a mejorar los servicios sociales y culturales en esa región. Estas iniciativas se realizan en plena coordinación con el Gobierno de Israel y se integran en los programas del Estado.
Es necesario enfrentar con urgencia el problema del debilitamiento de la identidad judía, en eso el Dr. Beilin y yo estamos totalmente de acuerdo. Hace algunos años la Agencia Judía inició un proyecto especial que consiste en traer a Israel a jóvenes de la Diáspora para participar en programas educativos intensivos. Consideramos al programa «Derecho de nacimiento» como un socio en esta misión.
Beilin sostiene también que la Agencia Judía obstaculiza la participación de los judíos de la Diáspora en Israel y refuerza la disparidad entre el pueblo judío y el Estado judío. Él afirma que en el pasado las contribuciones de los judíos del mundo constituían un porcentaje significativo del presupuesto nacional, mientras que ahora son sólo menos del 0,5 por ciento. Al concentrarse en el aspecto puramente monetario, Beilin no tiene en cuenta la importancia de la Campaña como puente que une a Israel con el mundo judío.
Beilin utiliza actualmente la decisión de la Corte Suprema de Justicia en el caso Katzir (la Corte Suprema declaró que es ilegal negarle a una familia árabe el derecho a residir en la población judía de Katzir) para señalar que la Agencia Judía es un instrumento de discriminación entre judíos y árabes y así perjudica al sionismo, en lugar de buscar una solución a las décadas de relegación de la minoría árabe por parte del gobierno de Israel.
El presidente de la Corte Suprema, Aharon Barak, uno de los jueces en el caso Katzir, declaró que el fortalecimiento de los asentamientos judíos se encuentra en el corazón mismo de la obra sionista y que ello no contradice la idea de igualdad para todos los ciudadanos del Estado de Israel. A la luz del dictamen del juez Barak, ¿cómo puede Beilin sostener que la Agencia Judía atenta contra el objetivo sionista y el Estado Judío?
El sionismo, dice Beilin, no es la realización de un sueño dos veces milenario, sino la reacción contra el antisemitismo, y agrega que Herzl debía haber aceptado la propuesta británica de establecer el Estado en el África Oriental. ¿Dónde está entonces el sionismo de Beilin?
Israel no es simplemente una propiedad inmobiliaria. Es un componente decisivo del patrimonio judío, el punto crucial de este pueblo. La Agencia Judía es el único organismo que unifica a la identidad judía alrededor de Israel.
La Agencia Judía es la única institución que se ocupa de las necesidades del pueblo judío, recibe recursos del mundo judío y se enfrenta con los temas que están sobre el tapete en ese contexto. Siempre se puede hacer participar a otras personas, pero eso no es motivo para desmantelar una organización sin erigir otra que la sustituya adecuadamente. La preocupación de Beilin por el bienestar del pueblo judío es auténtica, pero su crítica a la Agencia Judía es destructiva para esos mismos fines que tanto le inquietan.
En este número: